Roberto Carlos Lange, más conocido como Helado Negro, músico estadounidense de origen ecuatoriano, pone voz en el tema que abre el disco, “Juntos venceremos”, y en el que lo cierra, “We Overcome”. El primero, una intención (juntos venceremos), tiene la cadencia de percusiones habitual de Irreversible Entanglements, el nutriente de la pieza por la que discurre como un rumor apagado el saxo de Keir Neuringer en su acepción de jazz global mientras se entrelazan la voz del invitado y la de Camae Ayewa (Moor Mother). El último, un resultado (lo superamos), tiene algo de samba introspectiva y encuentro callejero.
Este es un disco que, como indica su título, va del futuro al pasado pasando por el presente, que es, según el combo de Ayewa, tanto pretérito como momento venidero: un futuro lleno de posibilidades, un presente lleno de incertidumbres y un pasado que es fuente de sabiduría ancestral, han escrito ellos mismos. La otra convidada de excepción en “Future Present Past” es MOTHERBOARD, alias de Kyle Kidd, cantante de blues, house, jazz o góspel cuyas influencias, de Chaka Khan a Mahalia Jackson, le van muy bien al multigénero que condimentan Irreversible Entanglements. MOTHERBOARD participa en cinco de los diez cortes del álbum. En “Don’t Lose Your Head”, la batería se impone a las percusiones, el saxo gana espacio en primera línea del sonido y Ayewa dialoga, entre el spoken word, el jazz y el hip hop, con MOTHERBOARD, quien pone voz en el siguiente tema, “Vibrate Higher”, pero ahora como un coro en forma de lamento que emerge de las profundidades, superado por el tejido de jazz cósmico y espiritual de la banda mientras Ayewa es más Moor Mother que nunca con su vibrante recitado.
La quinta entrega discográfica en estudio del grupo ahonda en su ideario de base (spoken word, jazz atmosférico, free jazz, sonidos líquidos, músicas tradicionales de Asia y África) y en su capacidad multiforme. “We Know” es un buen ejemplo: de nuevo la voz de MOTHERBOARD como contrapunto en segundo plano al recitado de Ayawe, el bajo de Luke Stewart y la batería de Tcheser Holmes, moviéndose con cierto sigilo, y el entrelazado del saxo moteado del constructor melódico Neuringer y la trompeta que se va apagando de Aquilles Navarro, el otro arquitecto del sonido de la banda. En completo contraste, la atmósfera grave de “Hold On” construida con las cuerdas del bajo pulsadas con un arco, un tambor distante, las percusiones tribales y la voz de poetisa afrofuturista. Los ritmos se aceleran en “Keep Going” mientras el piano eléctrico tocado también por Neuringer intenta mantener la calma, pero aquí la voz aguda de MOTHERBOARD clama más que en ningún otro tema por su protagonismo. Los vientos y la batería se abocan al free jazz puro en “The Messenger”, aunque la marejada de sintetizadores llevan la pieza por otros derroteros. “Panamanian Fight Song” tiene el pulso de la lucha política y la estética del jazz urbano, y “The Spirit Moves” regresa a través de la límpida percusión y los cuernos indonesios y africanos a un mundo del que no se debió salir. “Future Present Past” fue registrado en un templo del jazz, el estudio que construyó en Nueva Jersey, en 1959, el ingeniero de sonido Rudy Van Gelder (el mago en la colocación de los micrófonos y la mezcla en tiempo real) y en el que grabaron John Coltrane, Sonny Rollins, Horace Silver, Milt Jackson, Miles Davis, McCoy Tyner y Herbie Hancock, entre muchos otros. ∎