John Scofield (Dayton, Ohio, 1951), educado en Berklee College Of Music, está considerado un impacto creativo. A partir de su vieja y querida Ibanez, el músico ha situado la guitarra eléctrica en el pódium de los instrumentos protagonistas de la escena del jazz. Antes de él ya había buenos guitarristas, algunos excelentes, como Charlie Christian, Joe Pass, Wes Montgomery, Kenny Burrell o Jim Hall, pero ninguno ha tenido el mencionado impacto, en el sentido que el instrumento que tocaban debía tener un papel sustancial en cualquier combo que mirase hacia delante. Miles Davis tomó conciencia de ello en “Star People” (1983), “Decoy” (1984) y “You’re Under Arrest” (1985).
El guitarrista fue el escogido. Preciso, inventivo y fiable: sabe cómo jugar en equipo. Y más cuando dirige sus propios proyectos. Ejemplos son “A Go Go” (1998), junto a Medeski, Martin & Wood, y “Works For Me” (2001), al lado de Christian McBride, Kenny Garrett, Brad Mehldau y Billy Higgins. Como colíder formó parte del supergrupo de jazz Scolohofo, que dejó un álbum para el recuerdo, “Oh!” (2003); el nombre de la formación hace referencia a la primera sílaba de los apellidos de los integrantes del cuarteto: John Scofield, guitarra; Joe Lovano, saxo; David Holland, contrabajo, y Al Foster, el último gran batería, y amigo, que tuvo Davis.
El autor de “Combo 66” (2018) tiene una formación musical privilegiada y una erudición proverbial que llega al rock’n’roll, el rock y el funk, sin olvidar el folk y el country. Todo un corolario de sonidos, composiciones, atributos y actitudes que hacen del intérprete un maestro de su instrumento. Ese bagaje supone un conjunto hermenéutico para saber afrontar cualquier reto, cualquier repertorio, cualquier autor. Con este doble álbum, “Uncle John’s Band”, Scofield, que aporta siete nuevos temas, firma uno de sus mejores trabajos de su dilatada carrera, que empezó en los años setenta. Además, es el tercer título del guitarrista como líder para ECM. Le anteceden “Swallow Tales” (2020), una prospección detallada de las composiciones del bajista Steve Swalow, y, en clave solista, el introspectivo “John Scofield” (2022), que lo muestra radical y libremente rítmico.
El ilustre músico, junto al versátil y prestigioso contrabajista Vicente Archer, más su inseparable Bill Stewart, colíder de Goldings/Stewart/Bernstein, batería fino y dúctil, ofrece en esta grabación un magisterio al alcance de muy pocos, en que rinde homenaje a Grateful Dead con la canción que da título y cierra el doble álbum. El rock tiene una presencia sustantiva con dos cortes más: “Old Man”, de Neil Young, donde emerge la inventiva jazzy del combo, y la preciosa y serena interpretación de “Mr. Tambourine Man”, de Dylan, que abre el doble LP. A partir del folk, el trío le da la vuelta a la pieza. Y a cada escucha suena distinta. Así lo ejemplifican los solos de Archer y Scofield. La imaginación y el talento del trío quedan registrados, de nuevo, en dos piezas conocidas del bebop de los años cuarenta como “Budo” y “Ray’s Idea”. Entre los nuevos temas se aprecian “How Deep”, ejemplo de hard bop, el country de “Back In Time” y el sedoso jazz-funk en “Mask”, con Archer y Stewart al mando.
Crean impresión las libres lecturas –que no relecturas, ni simples versiones; no en músicos de tan alto nivel– de estándares como “Stairway To The Stars”, de los años treinta, y de “Somewhere”, una balada del musical “West Side Story” (1957), de Leonard Bernstein y Stephen Sondheim. Enjundia es poco: una atmósfera espacial deja escapar un lirismo refrescante en la melodía. Originales como “Nothing Is Forever”, una síncopa que alcanza el blues y el post-bop, y “TV Band”, una suerte de improvisación funk muy scofieldiana, con mucho groove, como también ocurre en “Mo Green”, demuestran la preeminencia de la guitarra eléctrica en el jazz. Scofield está dotado de un carácter interpretativo descomunal. Es decir, pone en primer plano las particularidades de rock, jazz, folk o teatro musical para encontrar, mediante la claridad de sonido, la singularidad que lo caracteriza. Al respecto, existe una película, “Inside Scofield” (2022), accesible bajo demanda en su web.
Volviendo a Grateful Dead. Hace mucho que Phil Lesh, el bajista del grupo, conoce a John Scofield, pues han tocado juntos. La inclusión de “Uncle John’s Band”, de Robert Hunter y Jerry Garcia, supone un enfoque nítido y relajado del espíritu dead. Llegado el final, el trío fluye de manera natural, permitiendo así que la música misma corra sin ataduras. La ejecución conjunta da como resultado un sonido compacto y cristalino, que crece a cada interpretación. Por tanto, “Uncle John’s Band”, como doble elepé, refuerza la idea de que un catálogo musicalmente fresco y bien articulado rebasa fronteras y captura la atención del audiófilo. ∎