Después del “retiro” ambient de la pandemia, cristalizado en “Always Inside Your Heart” (2021), Lone vuelve a la pista de baile en el que es su segundo disco para Greco-Roman –sello liderado por Joe Goddard de Hot Chip, Alexander Waldron de !K7 Records y Dom Bastyra–. Con “Hyperphantasia”, el productor británico se permite seguir la estela de “Levitate” (2016) y “Galaxy Garden” (2012), sus dos grandes referencias, y amplía ese universo armónico y electrónico que tanto se ha esforzado en construir a lo largo de años probando los límites de la rave en el ecosistema digital y diseñando mundos alternativos, poniendo aún más énfasis en el tratamiento y la arquitectura de las voces.
Igual de esforzado en el world building y en el detallismo a la hora de tratar los distintos elementos que componen los temas –breaks, basslines, pianos, sintes y teclados, voces cortadas y todo tipo de efectos y sonidos–, su nuevo trabajo, sin embargo, opta por una vía quizá más maximalista que cualquier referencia pretérita. Inscrito en las narrativas del continuum hardcore, y construido en torno a fantasías de 2step y UK garage como “Scattergun”, “Hyperphantasia” parece incorporar de vuelta unas lecciones para las que él mismo fue, en su momento, inspirador, las de PC Music, y con ellas dibuja una utopía virtual que tampoco desentonaría en la apertura de una de las Trance Party de Evian Christ. Donde este pondría oscuridad, Lone pone sin embargo brillo: lo suyo es más utópico que distópico, optimista más que apocalíptico. Y este disco pretende ser más bien paradisíaco aunque orbite el futuro y el espacio exterior.
Uno de los mejores ejemplos es la psicodélica “Throw The Ember”, única concesión al pasado hiphopero de Lone de la mano del rapero Juga-Naut, o sobre todo “Miracle Mile”, con la voz de la cantante barcelonesa Bikôkô: garage cósmico y abstracto, representa también la ambición cinematográfica del disco, ese esfuerzo por invocar en la mente del oyente un espacio físico, un poco a la manera del “Harlecore” (2021) de Danny L Harle. La disco galáctica de “Triton”, con lo más granado del Sistema Solar, seres feéricos cubiertos de purpurina cósmica en plan “Avatar”, pululando por ahí, ejerce como hedonista hub de este universo hiperespacial formado a base de contraponer la sutileza del house, el R&B y el soul con la intensidad del garage y los breakbeats y la profundidad del 2step, pero siempre desde una lógica virtual.
En busca de darle sentido, Lone recurre también a fórmulas ambient heredadas de su anterior trabajo: entre pulso y pulso, entre latigazo y latigazo de garage, el productor sitúa interludios con sintetizadores acuáticos, bits de videojuego, sonidos de ambiente, glitches y algún que otro dron –como el de “Opening A Portal”–, con la idea de darle a “Hyperphantasia” no solo algo de aire, sino una cierta continuidad. Al final de la inicial “Life Spark”, y después de un pequeño delirio de pop etéreo y speed garage, esos mismos elementos raveros parecen dejar de surcar el espacio y aterrizar sobre una pradera llena de sintetizadores mullidos, césped nebular artificial, insectos digitales: sus alas batiendo son los replicantes hi-hats, las interferencias que surfean todos los temas. Y algo parecido ocurre en el gran hit aquí que es “Waterfall Reverse”: su collage breakbeat, con capas y capas de sintetizadores, fragmentos de voces superpuestas y una progresión big beat, estalla en mil cristales espaciales en su segunda mitad, y todos quedan como suspendidos en gravedad cero sobre un nivel del “Super Mario Galaxy”.
Para tanta intención narrativa, sorprende en todo caso que el disco esté tan abruptamente secuenciado, y que no apueste por la forma de un mix. Su último tramo, hasta una “Ascension.png” que contiene un poco todos los humores del álbum, baja de revoluciones y hasta se acerca al downtempo y al R&B en “Home”, con la voz de la chino-británica Merry Lamb Lamb, deslavazando bastante la escucha. Quince minutos menos le hubieran venido mejor. Aún así, “Hyperphantasia” es una gran actualización de los intereses del productor que mira de frente a varios de sus mejores trabajos. ∎