Álbum

Løse

LøseWarner, 2026

Hace tiempo que hemos convenido en que en Duncan Dhu había una dupla de compositores, pero que el sonido que se generaba era propiedad casi exclusiva de uno solo de ellos: Mikel Erentxun, ya sabéis. Salvo en “El duelo” (Warner, 2013), ese memorable miniálbum de apenas seis canciones –en las que todas eran fabulosas (aunque no lograron la repercusión mediática de sus temas de los ochenta y primera mitad de los noventa)– en el que el protagonismo, por fin, se lo repartían: 2/3 para Mikel, 1/3 para Diego. Diego Vasallo era, claramente, la cara B o, mejor dicho, la cara más oscura del dúo, y ha podido disfrutar de una trayectoria en solitario extensa, artísticamente brillante, pero de escasa repercusión comercial. En realidad, no pretendía el éxito: con esas canciones oscuras no se puede alcanzar el éxito, pero sí el prestigio. Y de prestigio anda Vasallo sobrado.

Por eso, Vasallo es el que da la cara ahora, cuando su nombre aparece vinculado a un nuevo grupo, Løse, de enigmática inspiración y gráfica escandinava. Lo de grupo va en serio. Y es toda una sorpresa, positiva, porque ya sabemos lo que pasa con los cantantes: le imprimen a todo su sello y todo suena a ellos… Pero aquí descubrimos un GRUPO de verdad, con la voz y los textos de Diego, pero con un sonido propio e impresionante, guitarrero y, por ocasiones, “pesado”. Y el reclamo de Vasallo viene de perlas para que nos fijemos en el resto de los músicos, como en su día sucedió con León Benavente, a los que se empezó a conocer como “seres pensantes” autónomos, al margen de su relación con Nacho Vegas.

En Løse tenemos que fijarnos en tres (todos ellos bastante más jóvenes que Vasallo, que el 2 de abril cumplirá 60) de trayectorias locales e ignotas: Oriol Flores (ha tocado con Pol 3.14, Miqui Puig, Yon Vidaur, Javi P3z o Gozategi, entre otros) a la batería; Xabi Arratibel (Bananas, Hyedra) al bajo, y Fer García (The Young Wait, ILL, The Byrons y un álbum, autoeditado, a su nombre, “Bleak Portrait”) a la guitarra. Este último es quien tenía relación previa con Vasallo, al ser su mano derecha musical en su último EP de cinco canciones en solitario, “Malo ni bueno” (Autoeditado, 2023), y que ahora es guitarrista solista en Løse. Si nos queremos dar cuenta, su característico estilo guitarrístico ya aparecía en el citado “Malo ni bueno” (sobre todo en la canción que daba título al EP), pero ahí su protagonismo sonoro estaba como en segundo plano. Y ahora, en cambio, se ha soltado la melena. ¡Y cómo! A estos músicos se suma, a los teclados (y próximamente ya como miembro de pleno derecho), Germán San Martín (Loquillo, Quique González).El debut de “Løse” lo forman siete largas canciones. Las dos más extensas y de ambiente más crepuscular y denso –“Pétalo en el aire”, de casi 10 minutos, con la que se abre el disco, y “Con esta luz que nace”, de 7’25”– y con la que se acaba, “No me cuentes nada que no quiera saber”, son las que más recuerdan a trabajos anteriores de Vasallo, aunque con instrumentaciones más extremas, con reminiscencias de los Love And Rockets pos-Bauhaus. Pero son las otras –“Hay un hueco en algún sitio”, “Nuestro cielo al alcance de la mano”, “Cose mis heridas” y “Zona de sombras” (un tema brutal, de insospechadas referencias heavies)– las que hacen abrir los ojos de par en par: aquí vemos a Diego amoldarse completamente a una banda que respira riffs de guitarra y bajo tan clásicos en su estructura como contemporáneos en su sonoridad malsana. ¡Joder! ¡Esto es rock de altura!, con referentes tan claros –los han citado ellos mismos– como los Soulsavers de “Broken” (2009; con Mark Lanegan como voz estelar invitada), Viagra Boys, los noruegos Madrugada o, incluso, los Grinderman de Nick Cave, Warren Ellis, Martyn P. Casey y Jim Sclavunos. Sonidos crudos y densos para un rock de atmósferas turbias que de haber surgido quince años antes se habría aupado hasta lo más alto del cartel de los principales festivales nacionales.

Por supuesto, no quiero decir ni que se haya pasado su momento ni que sean anacrónicos; solo quiero decir que ahora lo tienen más difícil, pese a ser, indudablemente, una propuesta musical absolutamente sólida. Sea como sea, felicitémonos por su aparición y disfrutémosla: ¡este no es el rock aburrido y reiterativo del que tanto me quejo desde hace años! ∎

Etiquetas
Compartir

Contenidos relacionados