Disco destacado

Mayte Martín

In Illo TemporeNuevos Medios, 2026
Desde la aparición de “Querencia” en un lejano 2000, hacía más de 25 años que Mayte Martín (Barcelona, 1965) no publicaba un disco de flamenco, el género musical con el que había crecido y se había hecho un nombre. “In Illo Tempore” viene a romper ese silencio, que a pesar de haber sido llenado con diversas incursiones en otros terrenos musicales, más cantautoriles, pedía a gritos un retorno a unas raíces con las que, no obstante, la intérprete siempre se ha mantenido identificada.

Este nuevo álbum de dos discos representa una doble jugada, ya que si por un lado cabe calificarlo como un paso hacia atrás, en el sentido de que implica un regreso a los orígenes, por el otro hay que saludarlo como un salto hacia delante, puesto que pone de manifiesto que esta artista no ha dejado de progresar. Y lo ha hecho tanto por la vertiente más heterodoxa como por la más purista del cante jondo.

Así, Mayte ha dividido su nueva propuesta en un par de trabajos que, a pesar de llevar títulos y contenidos diferentes, se complementan a la perfección, como las dos caras de una misma moneda en la que una no subsistiría sin la otra. La primera opción la representa “Entreverao”, un conjunto de temas tomados de aquí y de allá que resumen fielmente la actitud abierta que la cantaora ha practicado durante las últimas temporadas, bebiendo en fuentes tan variopintas como Bach, Atahualpa Yupanqui, Charles Aznavour o Enrique Morente, y cantando peteneras, tangos –de los flamencos–, milongas, sevillanas, zambras y una maravillosa versión de “Los campanilleros” que corta la respiración. En este disco tocan la guitarra Ángel Flores, Paco Cruzado, José Gálvez, José Tomás, José Luis Montón y Antonio González, excepto en un tema, “Un compromiso” –de Antonio Machín–, en el que interviene Chicuelo.

Oro flamenco. Foto: Isabel Camps
Oro flamenco. Foto: Isabel Camps
Con decir que “Puro” es el nombre del segundo disco de “In Illo Tempore”, no habría que añadir mucho más sobre su contenido, porque se trata de un elogio al cante jondo más genuino. Se podría afirmar que, aquí, Mayte vuelve a mostrar su faceta más auténtica, seleccionando piezas de tradición mayoritariamente popular –tarantas, mineras, levanticas, tientos, guajiras, soleás, malagueñas, fandangos, seguiriyas, bulerías– para llevarlas a su corral y hacerlas suyas, en este caso con la ayuda de la extraordinaria guitarra de José Gálvez. “Partío de verdiales” es una pieza tan breve y sencilla como riquísima en matices, en la que interviene la percusión de Aleix Tobias, mientras que “Mi mulata” deja entrever los cantes de ida y vuelta entre Andalucía y Cuba, y “Macrozona” introduce el poder de la copla de la mano de Quintero, León y Quiroga.

Con este completo y complejo repertorio, Mayte Martín ha querido rendir un homenaje íntimo a su madre, y otro, de tipo más testimonial, al compositor Gustav Mahler, de quien reproduce esta definitiva sentencia, que aparece en la misma portada de “In Illo Tempore”: “La tradición no es la adoración de las cenizas, sino la preservación del fuego”. ∎

Compartir

Contenidos relacionados