Álbum

Pet Shop Boys

IntrospectiveParlophone-EMI, 1988
“Introspective” es el regalo de Chris Lowe y Neil Tennant para 1988, casi un año después del más que notable “Actually” (1987). No es un álbum enteramente nuevo, tampoco una colección deshilachada de retales. Son 50 minutos y 6 segundos de fascinante ruido urbano, un túnel ideal para acceder a ese “viaje hacia el sonido” que preconizaron los Coldcut, otros alquimistas para el final de la década. “Introspective” es un triunfo absoluto de la elaboración tecnológica matrimoniada con el talento, de los estudios de grabación con el diseño, de la creatividad con las pistas de baile.

“Left To My Own Devices”, nueva composición del dúo, es un ensamblaje matemático del soundtrack de una hipotética película de serie B con lineales ritmos programados: melancolía y ritmo entre arreglos orquestales y drum machines. “I Want A Dog”, la oscura cara B de “Rent”, ha sido recuperada y reconvertida, con la ayuda del maestro Frankie Knuckles, en un sabroso pedazo de house que se ve traspasado por un burbujeante y arrasador solo de piano. La nueva versión de “Domino Dancing” cierra majestuosamente la primera cara, admirable muestra de permeabilidad por parte de la pareja, un cóctel tremendo de aromas latinos preparado con la colaboración de los expertos Lewis A. Martineé y Nestor Gomez (Exposé, Miami Sound Machine).

En el otro lado, “I’m Not Scared”, la lectura propia de la canción que regalaron a los Eight Wonder y que aquí, gracias al injerto de samples de las manifestaciones parisinas del 68, alcanza unos ecos impensables en la versión de la sosita Patsy Kensit. Un nuevo remix de “Always On My Mind”, fundido con el añadido “In My House”, borra sin contemplaciones cualquier rastro del original de Elvis y se impone como el punto álgido del plástico: siete minutos de monstruosidad rítmica espolvoreados con ráfagas de acid house, rap y Detroit techno. El cierre, “It’s Alright”, una versión de un clásico house de Sterling Void, es un hermanamiento un tanto forzado entre latidos de Chicago y góspel; el momento más flaco y discutible del disco.

“Introspective” es música sin pasado, cosmopolita, íntima, extravertida, ambigua. Los Pet Shop Boys saben conjugar el desenfreno físico con el angst más desazonante, algo que hasta hace poco tiempo parecía ser coto reservado de los intocables New Order. Una cascada musical de consumo masivo e inmediato y, de paso, un documento histórico con la síntesis de los sonidos que se alojan actualmente en las salas de baile del planeta. Escúchalo a todo volumen, sin prejuicios. El éxtasis está garantizado. ∎

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