Radiohead pagaron en su primer álbum, a pesar de la brillante insularidad de “Creep”, la novatada de las comparaciones con U2.
“The Bends” (1995) supuso el antídoto oportuno y hoy, cuando están en puertas de su consagración masiva gracias a un tercer producto muy personal, me gustaría volver a emparejarlos durante un instante con su bestia negra. Porque
“OK Computer” es todo lo que ansiaba ser “Pop” (1997): espejo del presente y piloto del futuro, sin acudir necesariamente a elementos ajenos al rock para reafirmar su vigencia; trabajando la forma –inaudita la variedad de guitarras en un solo disco británico– en función del fondo. Y ese fondo, el mensaje, es sobrecogedor. La voz de Thom Yorke refleja la decepción, el miedo y el asco por tener que nadar a diario entre las aguas purulentas de nuestra sociedad de fin de milenio. Es un lamento, más afectado que atronador, la denuncia sin esperanza de algunas de las garrotadas que recibimos a diario, como las políticas en contubernio con los medios de comunicación, o –más grave– cómo el poder ha conseguido insuflarnos el vacío emocional; Thom empieza queriendo salvar al universo en
“Airbag”, pero acaba en
“The Tourist” sin aguantar su ritmo. Sí, Roma cayó por la corrupción de su sistema. Orwell también nos avisó. Y “A Design For Life” (Manic Street Preachers) el año pasado. ¿Hicimos caso?