Álbum

Seefeel

Sol.HzWarp, 2026
Seefeel llevan quince años sin publicar un álbum, pero “Sol.Hz” no transmite en ningún momento la sensación de regreso. El disco aparece como si la banda hubiese permanecido todo este tiempo dentro de una especie de espacio suspendido construido a base de dub, drones y reverberaciones infinitas. Un lugar donde las guitarras llevan décadas descomponiéndose lentamente y donde los ritmos aparecen y desaparecen como señales de radio mal sintonizadas. En definitiva, donde no pasa el tiempo. Quizá por eso tampoco se hayan dado cuenta de lo mucho que ha cambiado el mundo.

De hecho, la música de Seefeel siempre ha estado ligada a esa idea de suspensión. Incluso en los noventa parecían funcionar fuera del tiempo normal de la música británica. Mientras el shoegaze todavía existía como escena reconocible y Warp consolidaba el imaginario futurista del IDM, ellos estaban justo entre una cosa y la otra: coger guitarras de dream pop, tratarlas como materia abstracta y hundirlas dentro de estructuras heredadas del dub, del ambient y de la electrónica más física. “Quique” (1993) y “Succour” (1995) siguen sonando hoy como discos llegados desde un mundo paralelo mucho más vaporoso, algo así como si My Bloody Valentine hubiese acabado produciendo sound systems dentro de un centro comercial vacío.

Lo interesante de “Sol.Hz” es que no intenta actualizar nada de aquello. Tampoco busca sonar contemporáneo en el sentido habitual. El dúo parece completamente ajeno a todo. Los temas avanzan despacio, erosionándose mientras ocurren. Muchas veces da la sensación de que las canciones no empiezan ni terminan realmente, sino que emergen durante unos minutos desde una nube continua de frecuencias, delays y ruido tratado. El arranque con “Brazen Haze” lo resume bastante bien: durante más de un minuto apenas sucede nada reconocible y lo que aparece es una masa de frecuencias que empieza a ocupar espacio lentamente.

“Until Now”, por su parte, introduce una de las grandes virtudes del disco: la forma en que Seefeel trabajan el ritmo sin convertirlo nunca en un ancla estable. La percusión parece constantemente desplazada, amortiguada y medio enterrada dentro de los graves, atravesando delays infinitos que recuerdan tanto a Basic Channel como a ciertos momentos del trip hop más abstracto. Sin embargo, “Everydays” es probablemente uno de los temas donde mejor se percibe esa relación rarísima entre fisicidad y desaparición que atraviesa todo “Sol.Hz”. El bombo parece gigantesco, pero al mismo tiempo amenaza constantemente con desintegrarse. Y luego está “AM Flares”, donde reaparece algo que llevaba enterrado en Seefeel muchísimo tiempo: una cierta melancolía shoegaze todavía reconocible debajo de todas las capas de procesamiento digital.

De hecho, una de las cosas más interesantes del trabajo es cómo recupera parcialmente esa dimensión emocional sin abandonar nunca la abstracción. “Sol.Hz” suena precisamente a eso: al eco larguísimo de una banda de guitarras que nunca terminó de desaparecer del todo, una vibración perdida en el espacio que nuestros satélites reciben quince años después de haber sido emitida. ∎

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