Álbum

Social Distortion

Born To KillEpitaph-[PIAS] Ibero América, 2026

Social Distortion solo han publicado ocho álbumes en casi cincuenta años de historia, lo que resulta sintomático de algo. La banda de Orange County (California) nació con la misma génesis del punk, y fue una de las que más lo vivió al límite. En su trayectoria hay muchos relatos de vida en los márgenes, adicciones, delincuencia y fallecimientos de varios de sus componentes. Por todo eso, “Born To Kill” –tanto el álbum como la canción que lo abre y titula– es una autocelebración de supervivencia por parte de su líder y único miembro que queda de la formación original, Mike Ness.

En los quince años transcurridos desde su anterior disco, “Hard Times And Nursery Rhymes” (2011) –el hiato más largo en una carrera plagada de hiatos– pasaron más cosas, como el diagnóstico de un cáncer de faringe del que Ness se recuperó felizmente, aunque gran parte del repertorio ya estaba escrito de antes. De hecho, ha declarado el vocalista y guitarrista que, cuando entró a grabar, tenía más de cuarenta canciones para elegir. Las once que al final se registraron muestran una verdad incómoda: el control de calidad no ha sido muy estricto. Y, si lo ha sido, deben asumir que la inspiración del repertorio decepciona en comparación a la intensidad de sus vivencias.

Tampoco se podía esperar mucho más, asumimos, de una banda que nunca ha querido apartarse demasiado de los cánones del género (y que, en realidad, tiene en ellos más de rock clásico norteamericano que de punk genuino). La nostálgica “The Way Things Were”, por ejemplo, tira de recuerdos de la infancia con la misma épica emocional que el Bruce Springsteen de “No Surrender” o el Bryan Adams de “Summer Of ‘69”. En otros muchos casos, es el espíritu Replacements el que aflora de modo más reconocible. En general, son canciones que también tienen un punto elegíaco, marcado tal vez por la consciencia de que no les quede mucha vida como banda. Por eso hay mucho de reivindicación de sus orígenes y de sus héroes personales (con citas a Lou Reed, The Stooges y David Bowie), como representantes de un mundo que ya no existe. Por en medio, reclutan también a Lucinda Williams como vocalista invitada en “Crazy Dreamer”, que es la canción que guarda más filiación con el cowpunk (o más bien, alt-country) que caracterizó la parte tal vez más relevante de la carrera de los californianos.

A su favor, que la versión de un tema tan manido como “Wicked Game”, de Chris Isaak, suena encendida y honesta (ya la habían tocado en vivo en el Azkena Rock de 2022), y que las canciones los muestran en buena forma interpretativa. Aunque las letras sean clichés más bien perezosos y el sonido tire de piloto automático, hay temas como “Tonight” o “Don’t Keep Me Hanging On” que funcionarán muy bien en directo y, sin duda, contentarán a sus fans. Ya saben: “It’s only rock and roll, but I like it”. ∎

Etiquetas
Compartir

Contenidos relacionados

Rockdelux
Ministerio de Cultura
Ministerio de Cultura

Esta revista ha recibido una ayuda a la edición, del Ministerio de Cultura, a través de la Dirección General del Libro, del Cómic y de la Lectura.