Dicen que en la gira de presentación de su primer elepé, “The Umbrellas” (2021), se volvieron más ruidosos, que algunos se sorprendían porque en directo era una banda más guitarrera y potente de lo que aparentaba. Y que algo de eso se ha plasmado en su segundo álbum, “Fairweather Friend”, además de un crecimiento en todos los sentidos. Es posible sentir algo de eso en el crescendo de electricidad desde el contundente inicio de bajo y batería de “Three Cheers!”, tan impulsiva; en el veloz reglamento punkipop de “Toe The Line”; en el riff cíclico de “Say What You Mean”; en el éxtasis de “Games”. Pero The Umbrellas no pierden nunca la dulzura ni los múltiples matices, ni elevan y uniformizan el volumen, ni se acercan al noise. Siguen manteniendo bien alta la confianza depositada en ellos como continuadores, más allá de la imitación, del espíritu de los grupos que anidaron en Sarah Records, que por otra parte tampoco eran tan uniformes como se hizo creer. O sea, solo de algunos.
Así que esta chica y estos tres chicos se bañan en los océanos del mejor indie pop británico de los noventa, pero desde la otra orilla: son de San Francisco, aunque a menudo parezca que han crecido en Escocia. En realidad se conocieron en sus largas estancias en Amoeba Records, que viene a ser un país propio, el de las tiendas de discos con todo por descubrir y asimilar. Es difícil determinar a veces por qué unas cosas nos parecen simple imitación nostálgica y otras aparecen como vigentes y vivas reformulaciones de un modelo inventado hace ya unas décadas pero en el que merece seguir ahondado. Por una razón o por otra, The Umbrellas están claramente en el segundo caso. Mientras tantos otros con planteamientos similares resultan pronto cansinos, ella y ellos no.
Puede ser que a veces la gracia de las melodías y la concienzuda construcción de las canciones marque ese toque de distinción que va más allá de los clichés, y de inmediato canciones como “Goodbye”, “Echoes” o “When You Find Out” ofrecen la brillantez de unos Heavenly, con esa combinación también de voz femenina preponderante, la de la guitarrista y cantante Morgan Alice, y masculina, con Matt Ferrara en los mismos roles. Y esos cuidados coros de ecos sixties en tres planos. O porque de pronto hay camino abierto para las guitarras jangle cristalinamente arpegiadas en la radiante “Gone”. O porque en “Blue” domina la guitarra acústica y una forma de cantar entre la ensoñación de The Field Mice y la confidencialidad y los retos a la afinación de The Pastels. Y todas a su modo son canciones bonitas, sentidas, pujantes, impulsadas por ideas específicas como las violas que puntean el ritmo de “Say What You Mean” con una cierta solemnidad en la línea de The Delgados. Además, saben combinar adecuadamente las angustias juveniles con la esperanza de las cosas por conquistar, dar rienda a la alegría cuando es preciso, y no se anclan en la mirada baja de timidez.
Algo tienen The Umbrellas, además de honestidad desbordante, que les hace especiales en la nueva ola de indie pop, que será la de siempre, pero con nuevo brío, con una presencia inapelable, con unas canciones para, como se suele decir, vivir el momento. Con las sabidurías del pasado, que para eso están, y el talento de las chicas y chicos de hoy. ∎