Álbum

Turmell

SambassassinaRepetidor, 2024

No parece samba, pero más allá de que el título nos lo explicite, este primer disco de Turmell conjuga el ecosistema propio de la música brasileña por antonomasia a través de una particular lectura genérica del pop, rock, post-rock, avant-folk o funk. El resultado es bastante jugoso, sin una contundente identificación con ninguno de estos estilos pero con ecos y referentes evidentes de los mismos. “Sambassassina”: ¿la samba asesina o quizá pretenden asesinar simbólicamente la samba?

La música de Turmell se basa en los cambios constantes, el parón repentino, las alteraciones rítmicas, las metamorfosis y repeticiones. En eso sí tienen bastante del genuino post-rock, aunque no en todas las composiciones. Así, cuando creemos que uno de los catorce temas que conforman el disco va en una dirección más o menos concreta, varía inesperadamente, o no, y se transforma en otra cosa. En algunos casos no es tan evidente, como la canción “Soc”, con participación vocal de Maria Santfores, muy clara de principio a fin. La relación con la samba es más conceptual que tonal, “un limbo fértil para este disco, imagino que por contraste con el rock, con nuestro lenguaje”, en palabras de uno de los tres integrantes de la banda, David Berenguer.

“Rius de viure” me parece la canción que mejor entroncaría con esa inspiración, antes que adaptación o revisión, de la samba acoplada al lenguaje propio del rock. En cortes como “Pessebre mort” o “Dimecres” se transmite una esquinada influencia de la new wave. Otro de los miembros de Turmell, David Comas, habla de que la esencia del grupo surgió de la idea –y la convicción– de subvertir el compás: “Entre pitos i flautes” es un buen ejemplo de ello, con sus muchas mutaciones hasta concluir con melancolía jazzística marcada por el saxo de otro invitado a la grabación, Ricard Morros.

Comas fue el batería de Quòniams, banda igualadina de los años noventa. Berenguer formó parte de U-Tòpics, otro grupo de Igualada en el que cantaba Santfores y en el que también tocó Albert Puig, el tercer componente de Turmell. La paleta de este disco de breve y justa duración es muy amplia y tienen cabida soñadores violines y festivas palmas como los que aparecen a la mitad de “Vacaburra”, una captura de la voz del pionero japonés Tori Kudo y su alter ego Mahel Shalal Hash Baz en “Tori” y piezas de acuosa belleza como “Bellprat”, una pintura sonora al óleo. ∎

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