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Junglist! Old Skool Ragga, D&B, Jungle 1993-95Soul Jazz, 2026

Treinta años después de que el jungle alcanzara su apogeo, es un buen momento para recordar el movimiento y recapitular sobre la trascendencia que tuvo en el devenir de la música de baile de matiz electrónico. Una música fuertemente imbricada con la herencia jamaicana. De ello se ocupa un sello tan solvente como Soul Jazz –originalmente una tienda de discos en el Soho londinense–, insigne marca que a lo largo de los años ha ofrecido una serie de suculentos, variados y muy documentados recopilatorios desde aquel legendario “Nu Yorica! Culture Clash In New York City. Experiments In Latin Music 1970-77” (1996).

Y si bien han tratado muchos estilos de música, pasando del punk a la tropicalia, de la cubanía al funk nuevaorleanés, del hip hop a la bossa nova, del dubstep a la música africana, del sonido Filadelfia al acid house, del free jazz al underground neoyorquino, del swamp rock al country o de la rumba al vudú, ha sido la música jamaicana su máximo foco de atención, con profusión de discos, como los dedicados al sello Studio One, la serie “Dynamite!” o trabajos de amor para divulgar la importancia del dub y el dancehall. También se fijaron en la trascendencia del jungle en los años noventa con “Rumble In The Jungle” (2007) –reeditado el año pasado en forma de doble álbum con un tema extra– o “Black Riot. Early Jungle, Rave And Hardcore” (2020).

Ahora inciden con la significativa y muy suculenta compilación “Junglist! Old Skool Ragga, D&B, Jungle 1993-95”. Es una revisión de la determinante escena británica de principios de los años noventa en la que productores, DJs y MCs crearon un sonido nuevo fijándose en la prominencia de la escena rave y rescatando a la vez la herencia jamaicana del toasting, deejays y soundsystems, sin obviar la determinante ciencia del sample. En este sentido, cabe recordar la importancia fundamental que tuvo en el desarrollo del sonido el característico break de batería cuyo origen está en el tema “Amen, Brother”, editado en 1969 como cara B de un single del grupo de soul The Winstons. En concreto un trozo de 7 segundos –del minuto 1:26 al 1:32–, autoría del batería Gregory Coleman, que empezó a ser utilizado por el hip hop en los años ochenta pero que en la década posterior resultaría fundamental en el desarrollo del jungle y el drum’n’bass, hasta convertirse en la grabación más sampleada de la historia. Es una brutal paradoja, ya que la canción no se comió una rosca en su día y el intérprete original no vio un duro de las grandes ganancias que supuso el expolio y adobo de su ritmo.

Productores, DJs y remezcladores crearon algo nuevo poniéndole imaginación y piratería, ya que la electrónica y lo digital estaba aún muy en su pedestre fase inicial. Solo hace falta fijarse en los rudimentarios estudios que salen en el histórico documental “All Junglists! A London Somet’ing Dis” (1994), de Channel 4, disponible en YouTube, que desvela los orígenes de la música jungle. Entre ellos, Ibiza Records, del productor Paul Chambers, considerado como el inventor de un estilo en el que también fueron determinantes otros sellos como Basement o el Reinforced de 4Hero.

El tema inicial de “Junglist!” hace evidente todo lo dicho: “Surrender” arranca con la sintonía de la serie “The Avengers” (“Los vengadores”); luego también samplea las voces del grupo de soul Side Effect y al deejay jamaicano Terror Fabulous. El autor es M-BEAT –alias de Marlon Hart, músico y productor británico de ascendencia jamaicana–, sobrino de Sly Dunbar que hace honor a sus genes y al recorta y pega conjugando dancehall y una efectiva puesta al día del “amen break”. M-Beat repite con “Rumble - Original Mix” alternando breakbeats, fases sintéticas y voces sampleadas de Buju Banton y del grupo hip hop británico Hijack.

Para hacer cierto el enunciado de “Old Skool Ragga” jamaicano, nadie mejor que CUTTY RANKS, que en “Original Ranks”, con la indispensable ayuda del remix de JUST JUNGLE –influyente DJ y productor londinense de nombre real Justin Richarson–, ofrece una explosiva mezcla de toasting y drum’n’bass. El siguiente dubplate está acreditado a BIZZY B, alias del DJ y productor británico Brian Johnson, propietario del sello Brain, que en “Big Things” ofrece una andanada de crudo jungle trufado de efectos electrónicos experimentales. Bizzy B repite en “Dub Select” con la determinante ayuda de MT (Morvin Fleming), encargado de dar incisivo acento hardcore jungle a un tema que no renuncia al aroma burbujeante del dub y que fue editado en 1995 en formato de maxi single white label.

Lo híbrido de la cosa se hace evidente en “Jungle Tempo”, acreditado a REDROSE, cara A de un maxi editado por el sello Greensleeves que transforma en jungle el “Tempo” del jamaicano Anthony Red Rose, preservando el toasting rastafari y el aroma dub de la producción original de King Tubby para añadir las características ráfagas de cajas de ritmos destempladas, bajos voluptuosos y efectos especiales en forma de máquinas tragaperras.

El dúo londinense KROME & TIME, integrado por Bernand Simon y Terry Holt, se encarga de demostrar en “Ruffneck Scouts” que eran unos especialistas del jungle hardcore intercalando en sus inapelables ritmos drum’n’bass samples de Dr. Dre y de la película “El cazador” (Michael Cimino, 1978). Sigue TERROR FABULOUS, alias de Cecil Campbell, un nombre emblemático del dancehall jamaicano de los años noventa; su “Ragga Ragga Ragga”, en manos de WHITEHOUSE CREW, se convierte en una andanada en la que conviven la ciencia del deejay, el jungle y un recorta y pega que da al tema una dimensión techno-psicodélica.

POISON GANG tuvo relevancia en la escena dancehall jamaicana de los años ochenta hasta que lo asesinaron en 1988. Su tema “Love The Woman”, remezclado por DJ RAP –alias de Charissa Saverio–, se convirtió en 1995 en un llenapistas drum’n’bass editado originariamente en un single white label. La aportación de TOP CAT –aka de Anthony Codvington, artista de jungle y reggae con raíces jamaicanas originario de Mánchester–, “Bunn The Sensi”, deconstruida por DUB HUSTLERS, apareció por primera vez en el álbum “Rumble In The Jungle” (1994). Un pelotazo de rimas y ritmos protagonizado por dos de los deejays británicos más apreciados de la época: Top Cat y General Levy, ambos en manos de la crème de la crème de los productores y estudios de jungle.

Las veteranas estrellas jamaicanas del dancehall INI KAMOZE (1957) y JOSEY WALES (1958) –que arrasó en los años ochenta con un nombre artístico cogido de un wéstern protagonizado por Clint Eastwood– aparecen junto al alumno BEENIE MAN (1973) en un tema que no por nada se titula “Built Me 3 Coffins”. El remix de NEW BLOOD, remozando el parloteo callejero del trío con andanas jungle, apareció como cara B de un maxi publicado por Greensleeves, otro importante sello independiente londinense que empezó en 1975 como tienda de discos y que atesora un catálogo de reggae y dancehall de más de 500 álbumes.

De cerrar la fiesta rítmica se encarga LEMON D, uno de los alias del productor londinense de jungle Kevin King. Los maníacos polirritmos de “Jah Love” están adobados con subgraves corpóreos, voces robóticas y sintes planeadores, y lo que parece un sample de acid jazz es una flauta y unas voces de The Upsetters. El jungle, más experimental, rough & ragga, fue el precursor del drum’n’bass –o D&B–, depuración de un estilo que llegaría a alcanzar altas cotas de creativa sofisticación estando menos pendiente de Jamaica, gracias a, entre otros, Goldie –el título lo dice todo: “Timeless” (1995)–, A Guy Called Gerald –su “Black Secret Technology” (1995) es una cima creativa, una sinfonía techno, llena de ritmos e imaginación experimental, que sigue sonando rotunda y hasta apabullante, como el primer día, fuera del tiempo– o Roni Size & The Reprazent con el histórico “New Forms” (1997). Pero esta es otra historia. ∎

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