Álbum

Víctimas Club / Sonic Trash

SplitBrixton-El Beasto-Kaset ekoizpenak!, 2023

Unidos por esa férrea amistad que probablemente solo se contemple en la complicidad valiosa del rock, los vizcaínos Sonic Trash y los alaveses Víctimas Club comparten disco a razón de cuatro y tres canciones respectivamente, si bien cada grupo asume características y sonoridades bien diferenciadas, asentadas a lo largo de muchos años de práctica y teoría.

Sonic Trash ya vivieron un caso similar –cuando aún respondían al nombre de Ya Te Digo– con los catalanes 12twelve en aquel “Doppler” de 2002, publicado por Astro Discos. Este nuevo “Split” –en doce pulgadas y a cuarenta y cinco revoluciones para buscar el mejor sonido del vinilo, como aquellos viejos maxisingles– exhibe a los bilbaínos en una renovada declaración de intenciones con composiciones más maduras y ambientales, sin perder la intensidad eléctrica inherente a su trayectoria. Esto es debido no solo a la evolución personal de sus guitarristas David Hono y Juanjo Arias, sino también a disponer a sus anchas del estudio de Ekaitz Hernández, teclista y productor de la banda. “Serendipia”, con su sostenido crescendo desde unos iniciales y sutiles toques de batería hasta la explosión guitarrera final, o la misteriosa y melódica “Ginebra”, que fluctúa entre lo apacible y lo inquietante, son buenas muestras. “Harma tiro punk” –título que puede recordar los lekeitios de Mikel Laboa– tiene un comienzo que remite a Low para al poco estirarse, acelerarse y finalmente resquebrajarse de nuevo. Por último, “Algoritmos” incide en menos de dos minutos en esa esencia de conjugar ritmos tan raudos como ambiciosos.

El quinteto Víctimas Club –que en 2021 publicó el álbum “El castigo es colectivo”– tiene en sus filas al gran frontman del rock vasco Iñaki Urbizu “Pela”, presente también en La Excavadora y Marky Ramone’s Blitzkrieg, y al afamado guitarrista de Bera afincado en Vitoria-Gasteiz Joseba B. Lenoir, que además de su propia carrera ha formado parte de Sexty Sexers, MICE, Willis Drummond, Izaki Gardenak o Sumision City Blues, que fue precisamente la banda que primero los unió. Sus tres canciones, producidas en el propio estudio de Joseba en Durana, al lado de la capital alavesa, y masterizado por Víctor Garcia en Ultramarinos Costa Brava, reflejan con firmeza el alma de un rock directo, fiero y sustancioso que no hace ascos a atrevidos arreglos de teclado en conjugación con poderosos riffs guitarreros, una voz aguardentosa –de las de verdad, sin postureo canallita-rockerillo de barrio– y unas letras que son pequeñas crónicas callejeras, tan despiadadas como inteligentes y autocríticas. Temas como “Chicas que”, “Humillante speed” y “Tratando con desprecio a unos pocos” están al alcance de no muchos, y más dentro de un discurso que tantas veces cae en lo pedestre. ∎

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