La orquesta californiana de cámara Wild Up –¡más de treinta integrantes!– se embarcó en 2020 en un ambicioso proyecto para recuperar el legado musical de Julius Eastman (1940-1990), cantante y compositor posminimalista oscurecido no solo por la arrolladora personalidad de los Cuatro Grandes –La Monte Young, Terry Riley, Steve Reich y Philip Glass–, sino por circunstancias discriminatorias –ser negro y homosexual– que lo llevaron a morir en la indigencia con 49 años.
Cuando en junio de 2021 apareció “Julius Eastman Vol. 1. Femenine” en el sello neoyorquino New Amsterdam Records –la misma casa que había publicado en 2013 un álbum del DJ y productor Jace Clayton titulado “The Julius Eastman Memory Depot”– se hacía hincapié en que se trataba de “la primera entrega de nuestra antología en varios volúmenes dedicada a Eastman”, con el objetivo de reconocer el alcance de los logros del neoyorquino. Publicando desde entonces un volumen por año, se llega ahora a esta cuarta entrega, “Julius Eastman Vol. 4. The Holy Presence”, formado por cuatro piezas compuestas entre 1981 y 1989, antes de fallecer de un ataque cardíaco provocado por la desnutrición, el alcoholismo, la adicción al crack, la tuberculosis, el sinhogarismo y la depresión que arrastraba desde 1983.
Esta nueva entrega del recorrido de Wild Up por la obra de Eastman no se centra en su ardiente y áspera visión del minimalismo –con “Stay On It” (1973), “Femenine” (1974) o “Gay Guerrilla” (1980), por ejemplo, como obras más destacadas–, sino en su faceta más sombría y espiritual. De hecho, este disco contiene piezas que podrían encajar fácilmente en una ceremonia religiosa, aunque idiosincrásica.
El disco se abre con “Our Father”. Escrita en 1989 en las últimas fases de su destrucción personal, es, probablemente, la última obra escrita por Eastman y una pieza sobrecogedora. Compuesta para dos voces, aquí aparece como dúo vocal litúrgico abordado en solitario –superponiendo las grabaciones de las dos partituras vocales sobre un austero acompañamiento orquestal– por el famoso barítono estadounidense de ópera Davóne Tines, todo un experto en composiciones contemporáneas. La pieza, de algo menos de cinco minutos de duración, tiene el sonido sobrio y melancólico de un canto medieval.
“Piano 2”, de 1986, es su última composición conocida para piano solo. De catorce minutos de duración, la escribió para su antiguo compañero en el S.E.M. Ensemble, Joseph Kubera, pero como fue compuesta durante su etapa de vagabundo el manuscrito original estaba escrito con mano temblorosa y sin líneas de compás. Es de imaginar que Richard Valitutto, el pianista de Wild Up que interpreta la pieza, lo hace a partir de la versión grabada por Kubera en su disco “Book Of Horizons” (2014), y consigue transmitir esa sensación de desolación en la que vivió Eastman durante más de un lustro.
Más antiguas y conocidas son la pareja de piezas independientes tituladas “Prelude To The Holy Presence Of Joan D’Arc” y “The Holy Presence Of Joan D’Arc”, compuestas en 1981, justo después de su terna de obras más famosa: “Evil Nigger” (1979), la citada “Gay Guerrilla” y “Crazy Nigger” (1980). Estas dos piezas dedicadas a Juana de Arco merecen incluirse, indudablemente, entre sus obras fundamentales. El preludio está escrito para voz solista y aquí lo interpreta también Davóne Tines con un nivel de intensidad y pasión que deja anonadado, golpeando con su voz como si fuera un mazo.
Eastman –que fue un gran cantante, el primer solista masculino de la banda de Meredith Monk y el impresionante intérprete de una de las más sobresalientes versiones de “Eight Songs For A Mad King” (1969), del británico Peter Maxwell Davies– concibió esos diez minutos de exigente interpretación vocal como un acompañamiento de “The Holy Presence Of Joan D’Arc”: otros veinte minutos hirvientes de cuerdas arremolinadas y repetitivas –una obra para diez violonchelos interpretada por Seth Parker Woods en diez pistas– que muestran un lenguaje mucho más atonal de lo que es corriente no solo en el discurso minimalista, sino en la escritura habitual en Eastman. ∎