El debut homónimo de Yakoe Nicole llega con siete años de retraso. Helena López, mitad catalana del dúo hispano-francés que completaba el productor Norman Bambi, murió en 2018 con solo 32 años. Desde entonces, las canciones que habían grabado a distancia (enviándose pistas entre Barcelona, París y Los Ángeles) habían quedado almacenadas en un disco duro y, ahora, se editan como una cápsula del tiempo. Lo que encontramos no es tanto un disco póstumo como una instantánea de una época: la de los años en que el pop doméstico y el DIY digital se cruzaban con una nueva sensibilidad posinternet que todavía estaba por explotar. Yakoe Nicole mezcla referencias al dream pop y al j-pop ochentero con una producción precaria y (deliberadamente) lo-fi y, de este disco póstumo, la mitad ya estaba publicado en SoundCloud: las primeras cinco canciones son el EP “The Diving Ducks” (2017) y el single “Who Are You” (2027). El resto son inéditas, pero todas coinciden en las texturas acuáticas, las bases electrónicas rudimentarias y el gusto por la cultura vaporwave.
Snap! Clap! Club es el encargado de dicha edición, con la que vuelve a demostrar su instinto para encontrar proyectos pequeños y frágiles, de esos que no buscan crecer sino dejar una huella discreta. Su catálogo funciona como un archivo paralelo del pop independiente, rescatando proyectos que no encajan en ningún mercado. Su nuevo apadrinamiento, “Yakoe Nicole”, se sitúa entre el dream pop, el ambient electrónico y el city pop, con estructuras abiertas y un sentido del espacio muy particular: está más cerca de la melancolía líquida de Fishmans o Kinoko Teikoku que del revival ochentero de Linda Mirada o Cabiria.
“Are You In An Airplane?” abre el disco con un sintetizador líquido y una voz completamente sepultada (clásico en las bandas noveles españolas) para romper luego en un pequeño riff de psicodelia contenida y un arreglo de flauta travesera que se disuelve en el conjunto. “The Diving Ducks” mantiene ese aire costero, un surf-pop distorsionado que se mueve entre Hawái y el chillwave de principios de los dos mil diez. Helena canta a una ausencia (“¿Acaso estás en un avión?”) como si grabara desde otra dimensión: a toro pasado, cabe preguntarse quién echa de menos a quién. “To Spring” se acerca al city pop más sobrio de Taeko Onuki, mientras “In The Marine” pone el foco en la electrónica modular y las atmósferas digitales: más cerca del pop japonés que del synthpop europeo.
Sin embargo, las canciones inéditas, recuperadas del disco duro, suenan más contemporáneas. “No Talking” es un collage de voces procesadas, casi desintegradas, envueltas en melodías orientalistas y oníricas que recuerdan a la sensibilidad frágil de los primeros discos de Grimes. “The Drowning Ducks” funciona como una segunda parte expandida del tema casi homónimo del EP, “Following You” introduce un ritmo 808 y un bajo seco que la convierte en la pieza más oscura del álbum y, mientras, “No Time” juega con un arpa y algo que pareciese un sample de patos que graznan (una broma interna, pero también un guiño al universo digital que López construía como diario sonoro). El cierre llega con “From This Far” y “The Little Gate”, las más cercanas al city pop, aunque tratadas desde una óptica vaporosa, como si miraran ese pasado desde la niebla. “Yakoe Nicole” es demasiado amateur para leerse como un cierre, pero difícilmente se leería como un comienzo. Es más bien un archivo recuperado que deja entrever lo que podría haber venido después, una bola de cristal de un futuro que nunca va a suceder. ∎