Canción del día

Rolling Blackouts C.F.

Sunburned In London2026
En forma pop. Foto: Nick McKinlay
En forma pop. Foto: Nick McKinlay

El mes de febrero encierra la trampa del alargamiento de la luz diurna como promesa de una cercana primavera, pese a ser parte integral del invierno. El apunte viene al caso porque la nueva canción de los australianos Rolling Blackouts C.F. parece hecha a medida de ese sentimiento de añoranza por lo que está por venir y la contención a duras penas reunida porque hay que esperar. En la letra de “Sunburned In London”, de hecho, parece perseguirlos esa mezcla de joie de vivre y melancolía propia de las almas sensibles, a través de un recorrido por ciudades como Londres, Dublín –“ha estado lloviendo durante 400 años aquí”, cantan en el verso que remata la estrofa–, Tokio, Oslo, Nueva York y vuelta a su Melbourne natal. La resaca de sol y el cambio de escenario vital con toda la excitación de las glamurosas ciudades ajenas no logran borrar las cicatrices internas.

Si alguien pensaba que en los tres LPs que publicaron en apenas cuatro años –el último, “Endless Rooms”, en 2022– ya habían dicho todo lo que tenían que decir, teniendo en cuenta que se trata de una banda con un sonido muy definido, este nuevo single es toda una lección de lo contrario. Con toda esa legión de grandes bandas australianas y neozelandesas de los años ochenta como faro, alquimistas de un especial pop de guitarras titilantes, demuestran que cuando hay canciones monumentales entre manos no hay necesidad de buscar la originalidad, ni la innovación. De hecho, parecen sentirse tan a gusto en ese filón melódico recién hallado que derriban la barrera de los tres minutos y medio, típica de este estilo de medio tiempo, para mantener y aumentar su goce –y el del oyente– hasta más allá de los seis minutos.

A la grave y estilosa voz de Tom Russo, se añade el contraste de unos preciosos coros femeninos que en la recta final del tema se dejan notar más y más, pulsando esa tecla mágica que a los fans de The Go-Betweens les retrotraerá a los gloriosos cruces de voz entre Robert Forster y Grant McLennan con Amanda Brown y Lindy Morrison. Hasta Russo se desata en esa repetición del verso “eyes aren’t dry”, rematado por un afilado punteo de Joe White que da paso a una especie de segundo estribillo a coro, que no había aparecido aún, para prolongar el orgasmo de los poperos de pro (¡presente!).

El single ha aparecido tan de repente que no se dispone de excesiva información al respecto, si la canción va a pertenecer a su cuarto álbum y menos aún su título o posible fecha de publicación. Han tenido el acierto de colgar un vídeo en directo, sin público, en el Northcote Theatre de Melbourne, en el que interpretan la canción acompañados a los coros por las cantantes australianas Stella Donnelly, Sophie Ozard y Julia Wallace, y que mantiene intacta la magia de la versión de estudio. No sé lo que habrá decretado la marmota Phil respecto a la duración del presente invierno, pero estos seis minutos de gloria van a hacer más corta la espera de la excitante electricidad primaveral. ∎

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