Imprimamos la leyenda tal como la ha contado Nick Llobet en alguna ocasión. Antes de empezar a buscarse las vueltas en la escena neoyorquina, de montar un grupo o de grabar su primera maqueta, la fuerza motriz de youbet se cruzó por azar con Patti Smith en Penn Station, uno de los principales nudos ferroviarios de la Gran Manzana. Algo en su interior lo movió a presentar sus respetos a la jefaza, pero la enfermiza timidez que gastaba por aquel entonces le impidió hilar una conversación más allá del primer hola.
Como el muchacho llevaba consigo una guitarra y no parecía una amenaza, Patti tomó el testigo del breve coloquio y lo animó a que siguiera ensayando duro antes de que llegara el tren de Llobet. Esa misma semana, el chavalote de Florida entró en eBay para pillar una grabadora Tascam con la que –ahora sí– empezaría a registrar a solas en su dormitorio las demos que terminarían dando forma al primer álbum de youbet, “Compare & Despair” (2020). Cuatro años después, tras firmar con Hardly Art, Llobet publicó su segundo largo, “Way To Be”. Y ahora, firme en su propósito y cada vez más seguro en su papel creativo, prepara el lanzamiento del tercero, “youbet”, programado para el 1 de mayo.
Por lo escuchado hasta este momento, parece que Llobet –que empezó a interesarse por la música y a tocar la guitarra después de que su padre lo llevara a un concierto de Metallica en la gira de “St. Anger” (2003)– sigue cumpliendo con la disciplina que se autoimpuso tras aquel encuentro con la eminente poeta de Chicago. Además, ahora cuenta con Micah Prussack como firme aliada, una bajista de Nueva Jersey que iba para abogada pero que prefirió dar cuartelillo a sus apetencias artísticas hace un lustro y que, al igual que Llobet, se ha ganado muy bien la vida dando clases de música hasta que el grupo comenzó su despegue.
En febrero, el dúo publicó la ultrasensible composición posruptura “Ground Kiss” como primer avance del álbum. Y ahora cambia el tercio sónico con “Receive”, canción de apenas tres minutos inflamada por la distorsión y propulsada por una melodía de efecto inmediato que conecta por vía directa con el legado del mejor alt-rock noventero. En la letra detectamos asuntos como el rechazo a ciertas normas sociales como la competición a toda costa, y aflora la idea de autoafirmación y divergencia frente a los yugos normativos que nos cercan en nuestro día a día. Imposible no asentir al escucharla. ∎