“Dalliance”, un romance pasajero, un flirteo, una aventura. Una sola palabra. Como “Dare”, “Suck”, “Rotterdam”… y así hasta las diez canciones que componen “Seamonsters” (1991). Quedaban aparcados títulos como “Nobody’s Twisting Your Arm”, “What Did Your Last Servant Die Of?”, “Why Are You Being So Reasonable Now?” o “My Favourite Dress”, que marcaron los primeros trabajos de The Wedding Present. Un carpetazo en toda regla en la trayectoria de los de Leeds que reformuló su entramado sonoro. El tercer disco de The Wedding Present cumple hoy 35 años.
En esta determinación por el cambio, David Gedge, único miembro constante de la formación todavía en activo y girando para celebrar la efeméride, buscó forjar vínculos con el magnetismo severo de Steve Albini. Grabaron “Seamonsters” en el gélido invierno de Minnesota, en 1991, y el productor capturó el sonido de The Wedding Present en directo, crudo, sin trucos en la posproducción y en diez días de grabación.
El áspero y característico acento norteño de Gedge era tan distintivo de The Wedding Present como el jangle pop frenético de sus inicios en la onda C86. Guitarras aceleradas, tocadas a velocidad de vértigo, en el icónico debut “George Best” (1987) y ya no tan tintineantes en “Bizarro” (1989). El sonido estridente y los ritmos hiperactivos viraron hacia un pop construido sobre la tensión; crudo y agresivo.
“Dalliance” fue el primer single de “Seamonsters”, una canción sostenida sobre la fórmula del loud-quiet-loud que Albini explotaría posteriormente en otras obras maestras del rock de Nirvana o PJ Harvey. El inicio contenido explota en guitarras abrasivas para precipitarse después hacia el vacío.
John Peel dejó la célebre frase: “El chico Gedge ha escrito algunas de las mejores canciones de amor de la era del rock’n’roll. Podéis discutirlo, pero yo tengo razón y vosotros estáis equivocados”. “Dalliance” explora las profundidades de los celos, la traición y la humillación: “Le dijiste lo que él quería escuchar / y así tuviste otra oportunidad / pero yo fui tuyo durante siete años / ¿a eso es a lo que llamas un romance pasajero?”, escribió ese gran perdedor cotidiano del amor que es Gedge.
Nada de melodramas grandilocuentes. Como la propia historia de esta institución de los outsiders que con “Seamonsters” firmaron uno de los discos esenciales del indie británico de los noventa. ∎