El 28 de agosto –casi cinco años después de “Hushed And Grim” (2021)– se publicará “Marrow Deep”, el nuevo disco de Mastodon, fruto de su primera colaboración con el productor Kurt Ballou de los últimamente hiperactivos Converge. Para ir abriendo boca, la veterana formación de Atlanta nos invita a un fastuoso festín de riffeo y trepidación rítmica que, si bien es óptimo para unos buenos cabeceos, también los muestra bastante accesibles –lo que podría indicar una reinvención buscada o una fatiga involuntaria–. Este es el segundo tema que lanzan tras la salida controvertida e intempestiva del grupo, y subsiguiente muerte en un accidente de tráfico de su longevo guitarrista y cantante Brent Hinds (1974-2025).
La semana pasada, el trío formado por el resto de miembros originales publicó un vídeo en el que se reunía para revisar y comentar imágenes grabadas en sus primeras giras, aprovechando la ocasión para tratar, con bastante candidez, del “mastodonte en la habitación”, refiriéndose al fallecimiento de quien fuera su compañero de aventuras durante dos décadas y media. Queda por ver qué impacto tendrá a largo plazo esta pérdida en la trayectoria del grupo, que se halla en uno de sus momentos más complicados, pero desde luego es un acontecimiento que desean procesar artísticamente: “Your Ghost Again”, el primer avance del inminente nuevo disco, que compartieron a principios de junio, giraba en gran parte en torno a Hinds. Y en esta nueva canción, el fantasma sigue perturbando las letras: “When you left you took the moon and stars / buried them deep underneath the ocean”.
En lo estrictamente musical, más allá del esperable guitarreo pulcramente armado, destacan las sorprendentemente inspiradoras armonías vocales que se marcan el bajista Troy Sanders y el batería Brann Dailor en el melódico estribillo, así como la intachable labor a las baquetas de este último, cuyo preciso ritmo es condimentado con refrescantes fills. También reseñable es el elegante solo que se marca el guitarrista canadiense Nick Johnston, un fogoso nuevo fichaje del grupo y experto instrumentista que anteriormente había colaborado con combos de metal progresivo como Periphery o Intervals; así como el setentero jugueteo al teclado del también recién incorporado João Nogueira, brasileño que algunos conocerán por sus pesquisas en el Claypool-Lennon Delirium. Si bien muchos fans levantarán la ceja ante esta ocurrencia retro-prog –y no precisamente en un sentido positivo: ¿la potencial Opeth-ización de Mastodon?–, es un peculiar toque psicotrópico que da cierta vidilla a una composición de espíritu seudopopero que, por lo demás, no rompe demasiados esquemas compositivos ni derrocha creatividad. O, por lo menos, no hasta que llega una sección final ligeramente más experimental donde hace acto de aparición al micrófono nada más y nada menos que el ecléctico Josh Homme, dando aquí un giro estilístico de 180 grados después de haber prestado su voz, hace unos pocos días, a una nueva canción de Shania Twain. El kyussiano, que ya había colaborado con Mastodon en una de las pistas de “Blood Mountain” (2006), nos ofrece un canturreo ominoso sobre riffs pesados antes de liderar, en los últimos segundos de la pista, una espectral conclusión a capela.
La canción viene acompañada de un videoclip realizado por DEATHCATS, alias de Danin Jacquay, artista visual célebre por sus sensibilidades hiperestilizadas y saturación barroca de colores que ha confeccionado vídeos para gente tan diversa como Wiz Khalifa, Pussy Riot o Babymetal. A juzgar por las tonalidades cromáticas, estética vetusta y contenidos ocultistas del clip –¡esa mesa azul con una llamarada central!–, queda claro que la cineasta es fanática de la obra de Alejandro Jodorowsky, en particular “La montaña sagrada” (1973), aunque lleva el homenaje a extremos infernales –exceso visual esperpéntico-irónico, con Sanders medio convertido en Gandalf– que, por otro lado, a algunos quizás les dé cringe. ∎