Canción del día / Back

Frankie Goes To Hollywood

The Power Of Love1984
Frankie goes to Belén. Foto: Michael Putland (Getty Images)
Frankie goes to Belén. Foto: Michael Putland (Getty Images)

“The Power Of Love” fue el tercer y último número uno consecutivo en Reino Unido de Frankie Goes To Hollywood, proeza solo igualada por Gerry And The Pacemakers en los años sesenta, según cuenta Trevor Horn, moldeador de la banda de Liverpool, en “Adventures In Modern Recording. From ABC To ZTT” (Nine Eight Books, 2022). El productor no gasta sin embargo demasiada tinta en la pieza seguramente por haberle dado menos trabajo que los dos singles previos, la escandalosa “Relax” y la antimilitarista “Two Tribes”, ya que el grupo interpretó diligentemente las pistas de acompañamiento. La pieza procedía del primer álbum recién publicado de Frankie Goes To Hollywood, el campanudo “Welcome To The Pleasuredome” (ZTT, 1984).

¿Estaríamos comentando “The Power Of Love” si la hubiese cantado Céline Dion? Probablemente no. Siendo como es una gran canción, la sobredosis de almíbar y chiclés nos parecería ahora –y también entonces– una cursilada cósmica. Eso sí, cosa bien distinta viniendo de aquellos depravados. Porque “The Power Of Love” es un pastiche pop en toda regla dolosamente asociado a las Navidades cuando nada en su letra remite a la iconografía cristiana, solo alusiones tan generales como “una fuerza superior, una paloma rasgando el cielo” o “los sueños son como ángeles”.

Hablamos de una operación de marketing orquestada por el periodista Paul Morley, ideólogo recalcitrante de ZTT y de su ramal gráfico XLZTT. Aprovechando que el single salía a la venta en noviembre de 1984, muy cerca de las Navidades, Morley tuvo la idea feliz de utilizar para la portada del disco una serie de fragmentos del retablo “La Asunción de la Virgen” (1518), de Tiziano, agravando la pantomima pascual con un videoclip rodado entre Londres –de allí procede el enorme cristo luminoso que se cierne sobre el pesebre– y un campo abandonado de refugiados palestinos localizado a las afueras de Jerusalén entre bombas sin detonar, figurantes locales –muchos pastores– y semovientes. La dirección corrió a cargo de Kevin Godley y Lol Creme –autores de promos para Yes, Visage, Duran Duran, Graham Parker, The Police o David Sylvian y Ryuichi Sakamoto–, aunque Morley quería fichar a Derek Jarman, lo cual habría alumbrado algo aún más apoteósico.

Finalizado el trabajo, alguien se dio cuenta de que la banda no aparecía en el metraje, por lo que deciden insertar a los miembros –con perdón– de Frankie alrededor de las imágenes piadosas del clip a modo de marco renacentista y en el momento más álgido de la acción –cuando los Reyes Magos llegan al establo– mientras un irreverente Holly Johnson canta “deseo ardiente, amor con lenguas de fuego”. En su boca todo adquiría siempre un doble significado pero él mismo admitió que, siendo como era un intento de parodiar las baladas románticas, también encontraba en su primera canción de amor y no de lujuria –escrita en 1983 cuando aún engrosaba las colas del paro– un aspecto bíblico y espiritual. A fin de cuentas, Holly como nombre propio puede significar a la vez “acebo” y “santo”.

Al igual que en los dos primeros singles del grupo, resultaba imperioso fabricar para “The Power Of Love” una versión extendida. Dado que no era un tema bailable, Trevor Horn solucionó el acertijo incorporando a la mezcla cuatro elementos nuevos: dos peroratas, una del periodista de la BBC Mike Read censurando la emisión de “Relax” y un pequeño interregno de Ronald Reagan animando al rezo –ambas voces pertenecían en realidad al actor Chris Barrie–, un contexto de violines orquestado por Anne Dudley –la arreglista de ABC en “The Lexicon Of Love” (1982)– y uno de esos solos de guitarra que tanto le gustaban a Horn: no solo había formado The Buggles, sino que también fue el cantante de Yes en el álbum “Drama” (1980) antes de producir el multiplatino “90125” (1983). La cuestión es que el mejunje final de más de nueve minutos funciona a la perfección.

Con lo antedicho y letras como “I’ll protect you from the hooded claw, keep the vampires from your door” –donde “hooded claw” es “La Garra Siniestra”, el villano de “Los peligros de Penélope” (1969), una secuela de la serie de animación de Hanna-Barbera “Los autos locos” (1968)–, Frankie Goes To Hollywood, impíos y socarrones, iconoclastas babilónicos de grandes tópicos populares, maestros de la ilusión y el trampantojo por obra y gracia de genios como Trevor Horn, Anne Dudley y Paul Morley, duraron en el nº 1 apenas una semana más siendo desbancados por otra canción “navideña” esta vez fetén, “Do They Know It’s Christmas?”, de Band Aid.

Pero Holly Johnson y sus secuaces demostraron que tenían un corazoncito, y con esta conclusión tan cursi cerramos la recapitulación del mejor tema del quinteto inglés, el favorito de su procaz vocalista, que lo recuperó para el disco en solitario “Soulstream” (1999). Y probablemente también de Trevor Horn al seleccionarla en “Trevor Horn Reimagines The Eighties” (2019), otro polvorón de aúpa. Feliz Navidad. ∎

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