Danny Thompson (1939-2025) nació en la ciudad portuaria de Teignmouth, en el condado de Devon, y a los 6 años se mudó con su familia a Londres, donde creció en el barrio obrero de Battersea. Futbolista amateur e hincha del Chelsea, pronto aprendió a tocar guitarra, mandolina, trompeta y trombón antes de decidirse definitivamente por el contrabajo. Su gran personalidad lo hizo destacar, y más que un músico de acompañamiento parecía un solista, muy alejado de lo que se considera un sideman. Se fabricó su primer instrumento con una lata de té como caja de resonancia y ya en la adolescencia se le podía escuchar en los clubs del Soho. Tras el servicio militar se colgó el bajo eléctrico, por primera y única vez, para salir de gira con nada menos que Roy Orbison.
Su primera grabación fue con Alexis Korner’s Blues Incorporated en el álbum “Red Hot From Alex” (Transatlantic, 1964). Pero él no era ningún purista y, además del blues, era proclive a dejarse llevar por los efluvios del jazz –el Ronnie Scott’s Jazz Club era como su casa– y el folk, algo que abundaba en la escena londinense de la época. No en vano, colaboró en el álbum de Marianne Faithfull “North Country Maid” (Decca, 1966).
Participar en el clásico de Davy Graham “Folk, Blues And Beyond” (Decca, 1965) fue el impulso definitivo para que su estilo libre y melódico se uniera a la cantante Jacqui McShee, los guitarristas John Renbourn y Bert Jansch y el batería Terry Cox para fundar en 1967 el grupo Pentangle, responsable de una auténtica revolución en la escena folk británica. Ese mismo año Thompson participó en la grabación de la joya de folk psicodélico “The 5000 Spirits Or The Layers Of The Onion”, de The Incredible String Band.
Poco después volvería a colaborar con Davy Graham en otro disco decisivo, “Large As Life And Twice As Natural” (Decca, 1968), que además de jazz y blues incluía influencias de la música de la India. Con Pentangle hizo historia, siendo los cuatro primeros álbumes del grupo –“The Pentangle” (1968), el doble álbum “Sweet Child” (1968), “Basket Of Light” (1969) y “Cruel Sister” (1970), todos publicados por Transatlantic– seminales de la escena folk-rock británica, aunque Thompson prefería definir el sonido del grupo como folk-jazz, lo que les valió ser denostados por los puristas del folk.
Además de compartir grupo y escenario con John McLaughlin, fue un demandado músico de sesión que tocó para el “Congratulations” de Cliff Richards y, en un prolífico 1969, para Magna Carta (“Times Of Change”), Donovan (“Barabajagal”), Michael Chapman (“Rainmaker”) o el debut de Nick Drake (“Five Leaves Left”). Según recordaba el productor Joe Boyd, “Danny fue una figura destacada en esas sesiones”. Y el propio Thompson decía de su experiencia: “Él, Nick Drake, estaba en un rincón del estudio, sin siquiera tocar; sus temas ya estaban grabados. Me observaba mientras tocaba, con una sonrisa en la cara. No había nada escrito para mí. Hubo esa conexión instantánea que un músico tiene con otro músico cuando se da cuenta de que eso es lo que quiere”.
Y a pesar de hacer en 1970 más de cien conciertos con Pentangle, en extenuantes giras por Reino Unido, Estados Unidos y platós de televisión, Thompson aún encontraba tiempo para realizar sesiones para el saxofonista Harold McNair (“Flute & Nut”y “The Fence), la cantante Nadia Cattouse (“Earth Mother”) o el grupo psych-folk escocés Bread, Love And Dreams (“The Strange Tale Of Captain Shannon And The Hunchback From Gigha” y “Amaryllis”). Al año siguiente, lo encontramos en discos de grupos y músicos olvidados como la cantautora escocesa Shelagh McDonald (“Stargazer”) o el álbum de título homónimo del grupo Tudor Lodge. También aparece en discos de música orquestal, como el “Changes” de John Williams o el “Earth Song/Ocean Song”, segundo trabajo de Mary Hopkin, la mujer de Tony Visconti, quien se encargó de la producción y los arreglos. En 1971 incluso tocó en una canción del celebérrimo “Every Picture Tells A Story” de Rod Stewart.
En los años setenta destacó su prolífica relación con John Martyn, participando en varios de sus álbumes, entre ellos “Solid Air” (Island, 1973). Más fructífera aún fue la relación con el guitarrista Richard Thompson, tocando en una docena de álbumes del excomponente de Fairport Convention, empezando por “Amnesia” (Capitol, 1988) y acabando por “Sweet Warrior” (Proper, 2007). En su relación fue decisivo el productor Joe Boyd, que también sería determinante en su participación en el primer disco del proyecto “Songhai” (Nuevos Medios, 1988), compartido con Ketama y Toumani Diabaté, que dio como resultado una celebrada fusión afro-flamenco-latina.
Los últimos años setenta habían sido un período oscuro, en el que dejó de sonar su teléfono y tuvo que lidiar con su alcoholismo. No fue hasta los ochenta cuando se recuperó con el apoyo, entre otros, de David Sylvian y Kate Bush, que lo invitó a participar en las sesiones de “The Dreaming” (EMI, 1982) y “Hounds Of Love” (EMI, 1985). También se le puede escuchar en el primer álbum de Shelleyan Orphan, “Helleborinw” (Columbia, 1987), el mismo año que inició una carrera en solitario con “Whatever” (Hannibal, 1987), en una trayectoria personal que terminó con el álbum recopilatorio “Connected” (Autoeditado, 2012), que, tal como su título indica, reúne colaboraciones suyas con otros artistas que van de Richard Thompson a John Martyn y Bert Jansch pasando por el bluesman Eric Bibb, la cantante escocesa Barbara Dickson o el teclista Charlie Wood. ∎

El cuarto álbum del guitarrista, compositor y cantante británico supuso una gran muestra de sus habilidades técnicas y de su creatividad. Desde la inicial versión del “Both Sides Now” de Joni Mitchell, una de sus cumbres, que empieza a la manera de una raga para desarrollarse como folk progresivo, con un gran trabajo de la sección rítmica integrada por Jon Hiseman y Danny Thompson. La “Sunshine Raga” y el cierre del álbum con la “Blue Raga” de Ravi Shankar y Ali Akbar Khan son otras demostraciones de su estilo open mind. En medio figuran el blues propio “Bad Boy Blues”, con intervención del saxo de Dick Heckstall-Smith, la versión del “Babe, It Ain’t No Lie” de Elizabeth Cotten, una delicia folk-blues, o el tema tradicional “Button Town”, que entronca con la esencia folk británica. Otra joya del álbum es la frenética relectura del “Freight Train Blues” de John Lair que Bob Dylan adaptó en su primer álbum.

Dos cumbres del sonido de Pentangle condensando la mejor esencia de su folk-jazz. El doble álbum “Sweet Child”, grabado en directo en el Royal Festival Hall, asienta el mood del grupo desde la inicial “Market Song”, con sus sutilezas vocales y filigranas guitarrísticas sustentadas por la poderosa sección de ritmo. La querencia por el jazz del grupo la demuestran sendas versiones de Charles Mingus, “Haitian Fight Song”, con relevante solo de Danny Thompson, y la celebrada “Goodbye Pork Pie Hat”, en la que brillan a gran altura John Renbourn y Bert Jansch. Otra maravilla del disco es “Watch The Stars”, adaptación de un tema tradicional que se eleva gracias a una sembrada Jacqui McShee. El refinamiento del grupo en estudio lo muestra un “Basket Of Light” que se inicia con la definitiva “Light Flight”, la mejor manera de entender su logradísima fusión entre folk y jazz con un gran trabajo de Danny Thompson. Otro momento deslumbrante es “Once I Had A Sweetheart”, una antiquísima canción a la que Renbourn pone acento oriental con el sitar. Entre las delicias cabe también destacar una swingueante y enérgica versión del “Sally Go ‘Round The Roses”.

Su debut en solitario para el sello Hannibal sigue combinando la faceta jazzística con la vertiente folklórica, junto a los numerosos y determinantes vientos de Tony Roberts y la guitarra de Bernie Holland. Es una música instrumental que permite el lucimiento de los músicos, como en la inicial “Idle Monday”. El robusto contrabajo no solo es el ancla de los temas, sino que contribuye a dotarlos de un músculo muy consistente, como bien refleja la larga intro de “Swedish Dance”. El aire folk lo proporcionan “Yucateca”, un “Crusader” protagonizado por el sonido de las gaitas de fuelle –que vuelven a tener gran relevancia en “Crusader”– o el homenaje al cantante escoces Alex Campbell, “Lament For Alex”, muy influyente en el revival folk de los años sesenta, que se convierte en una melancólica elegía. ∎