Otro indicativo de que estamos ante una semana de viralidad flojita es que por aquí salga a relucir la virilidad de Donald Trump. Por si no te has enterado, resulta que siguen sin hacerse públicos en su totalidad los “Epstein Files” (es decir, los archivos relacionados con la investigación sobre los delitos sexuales y tráfico de menores relacionados con Jeffrey Epstein y que presuntamente pondrían en un aprieto a un buen número de famosetes, entre ellos el actual presidente de los Estados Unidos), pero de vez en cuando sí que se filtra algún documento comprometedor. Algún documento que te hace pensar que, si esto acaba explotando algún día, se va a llevar a muchísima gente por delante mientras la mitad de la humanidad preparamos cien kilos de palomitas en el microondas.
El documento filtrado de esta semana es un intercambio de e-mails en el que Mark Epstein (es decir, el hermano de Jeffrey) le pregunta a Steve Bannon (estratega de la ultraderecha yanqui) si Vladimir Putin (ya tú sabes) tiene en su poder “the photos of Trump blowing Bubba” (“las fotos de Trump chupándosela a Bubba”). En los últimos días, han corrido ríos de tinta intentando determinar quién es el Bubba mencionado y, aunque hay algunos usuarios de redes que han aclarado que no tienen nada que ver con esto, el rumor más insistente apunta a que se trataría ni más ni menos que de alguien que ya tiene experiencia con esto de las mamadas escandalosas: Bill Clinton. Lo que no deja de tener su gracia porque, de ser cierto, y tal y como dice este bluit, “a second Clinton blowjob has hit the White House” (“una segunda mamada a Clinton ha golpeado a la Casa Blanca”).
Más gracioso todavía es que el propio Mark Epstein haya salido al paso para desmentir que el Bubba mencionado en sus correos sea Bill Clinton, lo que ha provocado que en redes sociales se estén riendo a mandíbula batiente al comprobar que este tipejo desmienta la identidad de Bubba, pero no la veracidad de la mamada en cuestión. Y eso que desde el gabinete de crisis de la Casa Blanca han puesto a funcionar su maquinaria a plena potencia de la forma más ridícula posible… Para que nos entendamos, lo que han hecho es como cuando te enrollas con un hetero en una noche de borrachera y, al abandonar tu cama por la mañana, al tío le da el ataque de culpabilidad y usa los stories de Instagram para recordarle al mundo lo mucho que quiere a su novia. O lo que es lo mismo: la Casa Blanca ha publicado dos fotos de Donald y Melania con textos tan ridículos como “America’s power couple” y “I can’t help falling in love with you”.
Una medida de contingencia que no ha impedido que la gente siga troleando otras comunicaciones oficiales de la pareja presidencial. O que, por descontado, se recupere aquel mítico vídeo de Trump demostrando su pericia en materia de felaciones durante un mítin. Por no contar con que la bazofIA se tenía que poner al servicio de este desliz ya fuera para generar clips realmente inquietantes o para coger una foto antigua del actual presidente junto a Bill Clinton y animarla debidamente.
Y así, mientras hay quien está proponiendo reinventar las gorritas rojas de los MAGAS en versiones tan pertinentes como esta o esta otra, lo que más está abundando es el memerío habitual, ya sea creando nuevas portadas para la revista ‘Time’, recordando posibles nombres drag de Donald o revisando memes míticos como el de la pareja pillada in fraganti en el concierto de Coldplay, el del chaval que prefiera a la tipa que pasa antes que a su novia o mi preferido entre todos ellos, que es este y que no voy a describir porque el que entendió, entendió. ∎