Maricarmen como mecha.
Maricarmen como mecha.

Haciendo scroll

Maricarmen enciende la mecha de la revolución, Taylor Swift va sin frenos cuesta abajo y Robert Pattinson es fan de Las Petunias

Ayer me rebané un dedo mientras cortaba chorizo para las primeras lentejas del otoño y, tras un necesario paso por urgencias, hoy me pongo delante del ordenador con un aparatoso vendaje que me impide escribir con la velocidad y soltura habituales. Y me jode profundamente, porque el tema que encabeza el Haciendo Scroll de esta semana es de esos que me meten en el cuerpo unas tremendas ganas de escribir un texto de 500.000 palabras. Como mínimo.

¡Qué le vamos hacer! El enfermero que me atendió ayer ya se horrorizó lo suficiente cuando le indiqué que no me diera la baja porque hoy iba a trabajar sí o sí. Que se me puede abrir la herida y provocar un sangrado que me lleve de vuelta a urgencias, me dijo. ¡Qué coño! Una herida y un sangrado y un paso por urgencias son una nadería si los comparamos con lo que está viviendo este país en los últimos días, convulsionado por el caso de Maricarmen, quería responderle yo.

Pero me quedé callado como un cobarde y le aseguré que le haría casito. Que iba a ser un bon minyó. Que me iba a comportar. Que no iba a forzar la mano hasta que me quitaran la venda… Sabiendo que, en cuanto abriera este documento para escribir sobre Maricarmen y todo lo que ha venido detrás, me iba a olvidar de su consejo por completo. Así que aquí estoy, dispuesto a firmar otro de esos textos que hacen que el Instagram de la Rockdelux se llene de bots de la derechona dejando caer comentarios fachas. Algo que, reconozcámoslo, tiene su punto divertido.

Maricarmen enciende la mecha de la revolución

¿Hace falta en esta ocasión que aclare el contexto antes de saltar al meollo de las redes sociales? Bueno, un poquito de contexto nunca viene mal del todo. Así que vamos allá… Maricarmen Abascal, poco se habla de la gran broma cósmica que supone este apellido, es una señora de 87 años que era inquilina de un piso situado en el número 46 de la calle Alcalde Sáinz de Baranda, en pleno centro de Madrid. La familia Abascal llevaba viviendo en este apartamento desde el año 1956, cuando el padre de Maricarmen firmó un contrato de arrendamiento que excluía a su esposa porque, ya tú sabes, eran otros tiempos y no era posible legalmente que una mujer firmara nada, mucho menos un documento tan importante como este.

Pasa el tiempo, el marido muere y es necesario hacer una subrogación del contrato a favor de la esposa. Una subrogación que, de no haber sido por esa ley de 1956, no habría tenido que hacerse porque la mujer podría haber figurado en el contrato desde el principio. Pero qué le vamos a hacer… El tiempo sigue pasando, la esposa también muere y este contrato de renta antigua es subrogado de nuevo a la hija, Maricarmen, quien hasta el momento ha estado pagando por el alquiler una cantidad mensual que no llega a los 500 euros, con gastos de servicios incluidos. Tampoco es necesario engañar a nadie: la ley dice que un contrato de renta antigua no puede subrogarse más de una vez. Pero, aunque apelar a la ley es lícito, ¿no es lícito también pensar que la ley está aquí para hacer justicia con los que más la necesitan?

Y resulta que, en esta historia, es dudoso que quien más necesitara el apoyo de ley fuera precisamente Urbagestión, una entidad que se dedica a perseguir legalmente a aquellos que la describen como “fondo buitre” y que adquirió el piso de Maricarmen de manos de Renta Corporación, quienes a su vez lo compraron en 2018 a la antigua propiedad. Pero, oye, tampoco vayamos a creer que en Urbagestión son unos desalmados y no tienen corazón: tras adquirir el piso, le comentaron a Maricarmen que obvio que sabían que no podía pagar los 2650 euros en los que estaba valorado el alquiler, así que, por tratarse de ella, y por ser ellos buena gente, estaban dispuestos a rebajarlo a 1650 euros. Fun fact: la pensión de la señora es de unos 1350 euros.

Entonces es cuando la cosa se lía: la ley da la razón a Urbagestión y se pone fecha al desahucio de Maricarmen. Pero el caso empieza a ocupar más y más ancho de banda tanto en las redes sociales como en los medios de actualidad. Ayuda un poco, no se puede negar, que Maricarmen es una tía chula que cada vez que le ponen un micro delante deja caer unas declaraciones totales. “Yo no quiero el ático de Ayuso, quiero poder vivir tranquilamente”, ha llegado a afirmar.

Así que es comprensible que la manifestación convocada en Madrid el pasado sábado 26 de septiembre no solo fuera un éxito, sino que acabara derivando en una acampada que sigue activa mientras escribo estas líneas, con mi dedo a punto de ponerse a sangrar. Una acción de protesta que ha sido replicada en otras ciudades como Barcelona y Compostela, y que se prevé que acabe llegando a otros puntos de nuestra geografía este fin de semana. Porque, no lo olvidemos, esto va de Maricarmen pero no solo de Maricarmen, sino también de todos nosotros.

“The streets are ours”. <a href="https://bsky.app/profile/fonsiloaizap.bsky.social/post/3mwguy7cngc2a" target="_blank"> Ver post </a>
“The streets are ours”. Ver post

Este caso en particular se ha convertido en símbolo de todo lo que está mal en el actual problema de la vivienda en nuestro país. Es normal, entonces, que las imágenes de la ejecución del desahucio nos partieran el alma a todos. Y también es normal que sintiéramos alivio al saber que Maricarmen podrá volver a su casa porque Urbagestión ha dado su brazo a torcer después de ver que su empresa podía irse al garete por culpa de acciones populares que van desde colapsar sus líneas telefónicas hasta enviarles cajas llenas de cucarachas vivas.

“La metamorfosis”: cucarachas.<a href="https://bsky.app/profile/abc.es/post/3mwp4uufeh725" target="_blank"> Ver post </a>
“La metamorfosis”: cucarachas. Ver post

Pero si alguien piensa que esto se ha acabado aquí, está muy equivocado. Porque, repito: Maricarmen es pura sinécdoque, la parte por el todo que ha servido para definir los bandos de una batalla. A un lado está la gente como Ayuso, que ha restado importancia al desahucio declarando que “A ver, yo también he perdido un ático este verano”. Bueno, vale, esto es broma. Pero lo que sí es cierto es que, por ejemplo, Ana Rosa le dedicó un único minuto al caso Maricarmen en su programa, por mucho que rentabilizara ese minuto llevándolo a su terreno. Es decir, el terreno de las fake news.

Luego están los desubicados que vienen a decirnos que quién se creía esta señora para pagar 500 euros por un alquiler en el centro de Madrid, pasando por alto que eso es lo que todos deberíamos pagar, José Manuel. Desubicados como este señor que es el único al que he escuchado durante más de 10 segundos no por lo que dice, sino porque me tenía intrigado intentando dilucidar si lo suyo es peluquín o un malísimo trabajo turco. Pero sigamos, porque al fondo de todo de este bando rastrero está Lucía Etxebarría, que es para dar de comer aparte con sus declaraciones del rollo “esta puta vieja pobretona ha tenido 70 años para ahorrar y no lo ha hecho porque no le ha salido del coño” (y esto es broma solo a medias: la declaración no es literal, claro, pero todos sabemos que esto era exactamente lo que quería decir). ¡Si es que la Etxebarría incluso ha tenido el papo de enzarzarse en un beef con James Rhodes porque el pianista se ofreció a ayudar a Maricarmen!

Lucía: bigmouth strikes again. <a href="https://www.instagram.com/reels/Ddq2mtfi92m/" target="_blank"> Ver post </a>
Lucía: bigmouth strikes again. Ver post

Por suerte, en el bando contrario también tenemos aliados famosetes. Desde Ana Belén a Juan Diego Botto pasando por la actual Reina de España: Samantha Hudson. Este es un bando que no deja de sumar filiaciones tan sorprendentes como la de La Marrash –real que esta mañana desperté con alguien compartiendo este vídeo en Instagram bajo el texto “tías, ahora sí que somos invencibles”– y en el que existe la sensación de que la revolución se está acelerando a gran velocidad: los desahucios injustos siguen ejecutándose en toda España mientras el Gobierno sigue mariposeando con un decreto que regule la vivienda. Un decreto que ya se ha empezado a ridiculizar porque sigue incluyendo incentivos para los caseros y, sobre todo, porque a estas alturas ya solo deberíamos aceptar las condiciones de ese Decreto Maricarmen que la otra Reina de España, Amaia, entregó directamente a Pedro Sánchez a su paso por Barcelona.

Los ánimos generales incluso empiezan a apuntar hacia una huelga general… Así que, mientras todos esperamos a ver qué ocurre, no está de más recordar que el actual problema de la vivienda ya fue anticipado por una gran filósofa cuando, ante la pregunta ¿pero usted qué cree que pasaría si todos los que no pueden pagar el alquiler ocuparan casas ajenas?, respondió: “Se acabaría la especulación. Bajarían los precios facilitando el acceso a la vivienda de los grupos más desfavorecidos de la sociedad. Al pagar menos hipoteca, crecería el poder adquisitivo de las familias, con lo que aumentaría el consumo, la demanda interna y el nivel de ahorro, mejorando el bienestar y estimulando la economía en general”. Esta gran sabia fue Izaskun Sagastume (Mariví Bilbao) en “La que se avecina”. Una visionaria.

Taylor Swift va sin frenos cuesta abajo

Voy a ventirlarme esto rápido porque la furia apasionada que me ha tenido dándole a la tecla con lo de Maricarmen me ha llevado al borde del sangrado en mi dedo vendado. Pero, a la vez, ¿cómo iba a dejar pasar la oportunidad de comentar que Taylor Swift ha lanzado “The Encore” y que tanto la crítica como las redes coinciden en que la tía va sin frenos cuesta abajo? Y mira que estas cuatro canciones son tan solo algo así como la extensión de “The Life Of A Showgirl”, pero han bastado y sobrado para causar una reacción visceral en todo el mundo.

Bueno, en casi todo el mundo. Porque, tal y como nos tienen acostumbrados, los swifties quisieron hacerle creer al mundo que su diosa iba a volver a revolucionar la historia de la música. El nivel de excitación swiftie estaba por las nubes justo antes del lanzamiento, por mucho que la artista ya ha lanzado 38 versiones diferentes de este disco con tal de vaciar bolsillos y acaparar listas de ventas. Pero con lo que no contaba esta señora es con que las reseñas de “The Encore” acabaran por darle la razón a Trump cuando dijo aquello de “¿Alguien se ha dado cuenta de que, desde que dije que odio a Taylor Swift, ha dejado de molar?”. Pero es que, en serio, observar la curva descendente de las notas de la artista en ‘Pitchfork’ lanzamiento tras lanzamiento provoca vértigo.

Bajada a los infiernos. <a href="https://bsky.app/profile/lulibolsinha.bsky.social/post/3mwnwqu4hcs2v" target="_blank"> Ver post </a>
Bajada a los infiernos. Ver post

Incluso los swifties están teniendo serios problemas a la hora de mostrarse entusiastas con este montón de mierda. Como ejemplo, véase este vídeo de dos fans que están tratando de mostrarse ilusionadas en la primera escucha pero no pueden evitar delatarse con unas caras de disgusto que son un cuadro para enmarcar. Muchos swifties han dibujado una línea roja ante “The Encore” en general y, muy particularmente, ante “Cleveland!”, que algunos están describiendo como la peor canción de la discografía de la artista. Otros dicen que el tema “Patient Zero” es un paciente cero que nunca debería haber abandonado el hospital. Además, por si este batacazo no fuera ya la risa, en redes se ha empezado a comentar que estas cuatro canciones suenan a ringtones de Samsung. Y no es broma: “Cleveland!” suena igualita a un ringtone de Movistar del año 2003. Pero a nadie se le escapa que, como suele ocurrir con Swift, todo este despropósito es un movimiento estudiadísimo a nivel de marketing.

Por suerte, las estratagemas swifties ya no cuelan. Y estos días hemos podido ver cómo se hacía justicia histórica cuando ese discarral que es el “Popstar” de Tinashe le robaba a Taylor el número 1 en las listas. Esperemos que esta sea la necesaria llamada de atención para que muchos abran los ojos con Swift mientras yo, por mi parte, recurriré una vez más a la actitud de Miranda Presley para dar por zanjado este tema: “Taylor, cariña, ¿esto era el encore? ¿Acaso sabes lo que es realmente un encore?”.

Taylor, de mal en peor.
Taylor, de mal en peor.

Robert Pattinson es fan de Las Petunias

Ahora sí que prometo que este tema se va a zanjar en un suspiro. Que aquí nadie me va a pagar la clínica privada para reconstruir mi dedo gangrenado… Así que al lío, porque esta locura de la que os vengo a hablar puede resumirse (más o menos) en este bluit: “Vivimos en una simulación en la que Robert Pattinson hace promo de su película luciendo una camiseta pirata de Las Petus”. Si puntualizo que “más o menos”, eso sí, es porque la situación fue incluso más rocambolesca de lo que se infiere a partir de esta sinopsis.

La cosa fue tal que así: efectivamente, Robert Pattinson salió en su TikTok luciendo lo que parecía una camiseta de Las Petunias. La gente estaba dando volteretas en redes. Pero resulta que la prenda era falsa, lo que llevó a la banda a descubrir que una marca les había copiado el diseño y estaba vendiendo camisetas con su imagen a 80 euros, ni más ni menos. ¿Qué hacer entonces? ¿Llorar por las esquinas? No, eso es algo que no les pega a estas chicas. ¿Y qué tal si mejor sacan rédito de la impronta que sin querer les ha puesto en bandeja Pattinson y aprovechan para seguir vendiendo sus camisetas con el fin de destinar el dinero recaudado a apoyar al Sindicato de Inquilinas?

Accidental camiseta recaudadora para apoyar al Sindicato de Inquilinas. <a href="https://www.tiktok.com/@bailafm/video/7688717795273542934" target="_blank"> Ver post </a>
Accidental camiseta recaudadora para apoyar al Sindicato de Inquilinas. Ver post
Madre mía, qué gustazo esto de que el Scroll se cierre de forma circular confirmando que lo de Maricarmen ha sido tan solo el principio de la revolución que está por venir. Todo está conectado. Tal y como debe ser. ∎

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