Hace un par de semanas, el Haciendo Scroll se vio atravesado por el leitmotiv de las “sorpresas que en verdad no sorprenden a nadie”. Y, entre diferentes sorpresas para nada sorprendentes, destacaba la confirmación de que, por si a alguien le quedaban dudas, Nicki Minaj es una MAGA de cuidado. Lo que tenemos que ir interiorizando, eso sí, es que no es la primera ni va a ser la última que va a obligar a sus fans a borrar su discografía en todas las playlists de su servicio de streaming favorito. Es normal que vivamos en tensión constante por miedo a que, de repente, yo que sé, Rosalía se revele como MAGA.
Claro que eso no tendría mucho sentido y, sin embargo, los que van cayendo del lado del Trump son gentuza de la que ya puedes esperar cualquier cosa. Los últimos en pasar a formar parte de las tropas MAGA han sido ni más ni menos que Kiss, a los que el presidente de Estados Unidos ha entregado uno de los premios anuales que otorga el Centro John F. Kennedy. Y, ojo, porque Trump odia tanto la diversidad que ha decidido cambiar la banda de arcoíris en la que normalmente va engarzada la medalla de este galardón por una cinta azul que aleje de la mente cualquier pensamiento woke. Sea como sea, el resultado sigue siendo el mismo: Kiss son MAGA y no han dudado ni un instante en besarle el culo a Trump. Lo que, obviamente, ha hecho que en redes sociales se comente que no hay nada menos rock’n’roll que besarle el culo a un déspota.
Y, aunque todavía parece que queda algún desubicado que se pregunta qué hacen los Kiss aceptando un premio de un violador, la mayoría lo han aceptado como algo tan natural que incluso han encontrado un nombre artístico para este nuevo miembro de la banda que acompañe a Paul Stanley y Gene Simmons: Rapes Freely (que cada uno traduzca este juego de palabras bajo su cuenta y riesgo). También ha habido mucho alucine con el imaginario de un acto que, seamos sinceros, era tan raruno que parecía sacado de una peli extraviada de David Lynch. O de un museo de cera. Porque resulta que a los Kiss también los acompañaba otra “gente de bien” (juas) como Gloria Gaynor (que ya hace meses que nos dejó claro que pasa de los maricones que la hicieron famosa) o un Sylvester Stallone al que parece que le ha picado en la cara un avispero en pleno. Mejor todavía: parece que finalmente está completando su transformación hacia esta figurita de una cabeza hecha a partir de una manzana.
Pero, bueno, que mi abuela ya decía que al mal tiempo buena cara, y hay quien incluso ha usado este despropósito para marcarse ilustraciones tan elocuentes como esta de Barry Blitt. Mientras tanto, el resto de mortales seguiremos siendo mucho menos creativos y elocuentes a la hora de tirar de referencias tan tronchantes como la de cierta serie británica de guiñoles. O, sobre todo, festejando que Trump se ha unido a Kiss y que, más que convenientemente, la banda ha decidido cambiar su nombre por Piss.
Repetimos: nada dura para siempre. Y aunque lo sepas tú y lo sepa tu ex, los que están teniendo grandes dificultades por interiorizar esta gran verdad universal son unos eurofans a los que les ha estallado en la cara la noticia de que España se retira de Eurovisión. Y mira que esto es algo que hace tiempo que venía cociéndose. Específicamente, desde una edición de 2024 en la que el boicot al certamen musical hizo un ruido ensordecedor que este año se acalló durante unos breves instantes… Los instantes que duró esa gran mentira que fue un alto al fuego en Gaza que Israel ha seguido pasándose por el forro de sus cojones día sí y día también.
Así que no quedaba otra: hace unos días, Televisión Española anunciaba esta decisión e, inmediatamente, las redes sociales caían rendidas ante este vídeo del ente televisivo que sintetiza a la perfección el principal motivo para la renuncia. La sentencia está clara: total admiración y reconocimiento para Televisión Española por la brutal forma en la que anunciaron su retirada de Eurovisión. Y es que hay que tener en cuenta que, con la marcha de España, el certamen pierde su tercera mayor audiencia. Una pérdida a la que hay que sumar la de otros países que también han partido peras con Eurovisión: Países Bajos, Irlanda y Eslovenia han sido los últimos, pero a ellos hay que sumar también Bélgica, Macedonia del Norte y Turquía.
Para sorpresa de nadie, esta ha sido una noticia que ha generado una riada de otras noticias paralelas, ya fuera la de Inés Hernand soltando el bombazo en la academia de “Operación Triunfo 2025” o la de Johnny Logan apoyando la decisión de España e Irlanda con su estatus de ganador del certamen en no una ni dos, sino tres veces. Total, que el orgullo ha sido generalizado por mucho que los fachas se hayan lanzado a protestar como si no hubiera un mañana (de la misma forma que lo hicieron el año pasado precisamente porque decían que España gastaba demasiado dinero en este concurso). Sea como sea, queda la sensación de que, por mucho que apene a los eurofans, este año Eurovisión va a lucir tal que así. Con lo fácil que habría sido decirle a Israel que “nada es para siempre, guapas” y darle una buena patada en el culo. ∎