Afrontamos la jornada de resaca de unas elecciones al Parlamento Europeo de resultados un tanto deprimentes –léase: el apático descenso de partes del continente a los infiernos de la ultraderecha racista– leyendo sobre una refrescante iniciativa del festival Glastonbury, que se celebrará del 26 al 30 de junio:
el recinto incluirá el espacio “Terminal 1” dedicado a festejar la inmigración, con el eslogan “ningún humano es ilegal”. Allí, artistas visuales y digitales presentarán sus obras: por lo visto, para acceder a él, los asistentes británicos tendrán que responder correctamente a una pregunta del examen oficial para obtener la ciudadanía; una interesante troleada por parte de los organizadores.
Aunque anecdótica, es una muestra más del necesario ciclo de politización que está viviendo la industria musical, algo sobre lo que también podemos leer en
un reciente artículo de ‘NME’ sobre la PACBI (Campaña Palestina para el Boicot Académico y Cultural a Israel), una
plataforma militante que reúne diversidad de organizaciones, sellos y promotores musicales, encargándose de recogidas de firmas entre artistas en contra de las atrocidades en Gaza. Además, ha respaldado a los más de cien músicos y bandas que rechazaron participar en los festivales The Great Escape (Brighton) y Latitude (Suffolk) por el espónsor de los eventos, Barclays, entidad acusada de invertir dinero en compañías que suministran armas a Israel y, por lo tanto, de
“beneficiarse del genocidio en Gaza”. El boicot sistemático exigido por la PACBI acusa a las
“instituciones académicas y culturales israelíes por su profunda y persistente complicidad en la negación de los derechos palestinos estipulados por la ley internacional”, así como en el
“régimen de ocupación, colonialismo de poblamiento y apartheid” del
“estado sionista hegemónico” de Israel. Hace poco, la organización cargó duramente contra Jonny Greenwood por ofrecer un concierto en Tel Aviv junto al músico israelí Dudu Tassa mientras
“fuerzas israelíes quemaban vivos a los palestinos en Rafah”; por su parte, el guitarrista de Radiohead –grupo que ya recibió ciertas críticas por un concierto en Israel en 2017– declaró que
“silenciar a artistas israelíes por el solo hecho de haber nacido judíos en su país no parece la forma más adecuada de lograr un entendimiento mutuo entre ambas partes del conflicto”. La pieza menciona diversos artistas que se han pronunciado públicamente en contra de las atrocidades, incluyendo a Dua Lipa, Paramore, Robert Del Naja (Massive Attack) y Black Country, New Road, a los que podemos sumar los diversos intérpretes que mostraron su apoyo a Palestina en el pasado Primavera Sound de Barcelona, incluyendo a Lankum, Lisabö o Irreversible Entanglements.
Por supuesto, no todo es desolación, y durante el fin de semana hemos estado entretenidos con el flujo habitual de sencillos y avances de discos para todos los paladares: el country nostálgico de Bella White versionando a Lucinda Williams en “Concrete And Barbed Wire”; el pegadizo periplo nocturno del dúo Cults con “Left My Keys”; la flamante tralla de los Osees –¡sin guitarreo pero con saxos y samplers!– en “CASSIUS, BRUTUS & JUDAS”; o “Under The Strikes”, un festival de ritmo espasmódico muy Talking Heads –contenido sociopolítico incluido– firmado por Yannis & The Yaw –proyecto capitaneado por la voz de Foals y las baquetas de Tony Allen, el fallecido gigante del afrobeat– que publicará el EP “Paris Lagos London” el 30 de agosto.