De la santísima trinidad que dominó MTV y el espacio del clip musical durante la década de los noventa, puede que el estilo gamberro y paródico de Spike Jonze sea el que más obsoleto se esté quedando. Los otros dos reinos los controlaron Michel Gondry y Chris Cunningham. Una apreciación que, en todo caso, admite varias objeciones a lo largo de su extenso corpus como realizador de videoclips, como podemos ver en las líneas que siguen.
El clip que formuló para “Drop”, incluida en el segundo álbum del grupo angelino The Pharcyde, “Labcabincalifornia” (1995), prevalece más de treinta años después como uno de los techos creativos del formato. Una mínima idea conceptual desarrollada mediante una intrahistoria legendaria. El resultado fue la comunión soñada entre el estilo guerrillero arrastrado de sus años siguiendo trucos en el half pipe, el malabarismo coreográfico y la fisicidad increíble que impulsaba su innovadora puesta en escena. Lo que se conoce como el máximo rendimiento plástico-visual con el mínimo presupuesto y despliegue técnico. Los beneficiados encontraron un druida excepcional para darle elasticidad al tema producido por J Dilla.
La pieza sigue a los cuatro miembros de The Pharcyde por distintos parajes de las calles de Los Ángeles. La particularidad reside aquí en cómo se registró el proceso y en cómo luego cobró vida en pantalla. Mientras que el grupo aparece delante de la cámara con un extraño fluir pero en movimiento de avance “normal”, todo a su alrededor va en sentido contrario, hacia atrás. Para lograr este asombroso efecto de físicas contrapuestas, Jonze contrató a un lingüista para que los cuatro miembros del combo angelino se aprendieran la letra de la canción al revés. Una tarea nada fácil a la que debían sumar esas coreografías imposibles ejecutadas, también, hacia atrás. No se trataba solo de sincronizar al equipo de rodaje, los músicos y todo el carrusel de extras que acompañaba, también intervino la astucia de Jonze para añadir elementos externos que acentúan la virguería ingeniada. Desde el agua succionada por el cielo hasta la ropa adhiriéndose a los cuerpos o esas pelotas y otros elementos que irrumpen en plano bajo una física increíble. Todo ello registrado con una cámara steady a ras de suelo, ese punto de vista que acompañó la juventud de Jonze.
El resultado es un fluir magnífico y pasmoso que sigue respondiendo igual de fresco y magnético. El clip de “Drop” sobresale por esa capacidad de emulsionar relieve icónico a un planteamiento que, a priori, no apuntaba a que estuviéramos hablando de él tres décadas después. ∎