El Malo del Bronx. Foto: Craft Latino Archive
El Malo del Bronx. Foto: Craft Latino Archive

Fuera de Juego

Willie Colón, el trombonista airado del Bronx

Desde niño, William Anthony Colón Román se interesó por la música, en concreto por los vientos. Sus trabajos con Héctor Lavoe, Rubén Blades y Celia Cruz expandieron un género nuevo, bailable, vibrante y urbano. El trombonista, cantante, director de banda, compositor y arreglista nacido y criado en las calles del Bronx falleció el pasado 21 de febrero en un hospital neoyorquino a los 75 años, rodeado de su familia.

En el intermedio de la final de la Super Bowl celebrada en Santa Clara, California, el 15 de febrero pasado se escuchó este canto de Bad Bunny en su exitoso tema “NUEVAYoL”: “Willie Colón, me dicen ‘El malo’, porque pasan los años y sigo dando palos”. Es un homenaje a Willie Colón (1950-2026) y a otros músicos puertorriqueños. Colón ya se había mostrado como un decidido defensor del reguetón. En 2021, Rockdelux le dedicó esta Revisión con playlist incluida.

Conocido como “El malo del Bronx”, Colón triunfó porque modernizar la música de baile caribeña no fue un problema para un chaval con oído para la música, criado y educado por su abuela, quien le regaló su primera trompeta cuando tenía 11 años. Sabía qué ritmos gustaban en las calles, ya que creció en ellas: “Conocí a un trompetista afroamericano en mi barrio que me escuchó tocando, llamó a mi puerta y se convirtió en mi mentor. Él me enseñó a leer música”.

En paralelo daba sus primeros pasos la cultura del hip hop que nació en el mismo lugar: El Bronx, colindante con Harlem, donde la comunidad nuyorican denominó a una parte de ese distrito “El Barrio” y que Aretha Franklin, entre otras ilustres voces, cantó como “Spanish Harlem”: “Como mi papá fue arrestado, mis amigos fueron arrestados, había mucha interacción entre nosotros y la policía. Yo podía ser un gánster malo en la música, pero sin hacerlo de verdad. Y como eso era parte de lo que estaba pasando, hizo que mi música fuera relevante”.

Willie Colón y Héctor Lavoe, en 1969: “Cosa nuestra”. Foto: Gilles Petard (Getty Images)
Willie Colón y Héctor Lavoe, en 1969: “Cosa nuestra”. Foto: Gilles Petard (Getty Images)

A diferencia de otros colegas, el boricua de sentimiento quedó marcado por un álbum histórico, “Siembra” (Fania, 1978), firmado junto con Rubén Blades. Tal vez ese hito llegó demasiado pronto, aunque antes ya había impactado con Héctor Lavoe en el espectacular “Cosa nuestra” (Fania, 1969), que muchos bailadores consideran su obra cumbre. Si Lavoe está bien de voz, la asombrosa línea de trombón de “Sangrigorda”, todavía hoy, no se olvida con facilidad.

Como cualquier adolescente de aquellos años –sigue ocurriendo–, tenía que escuchar que era “inmigrante” cuando en realidad era un ciudadano de pleno derecho de Estados Unidos. Pasaba mucho tiempo en las esquinas de su barrio, cosa que le dio mucha calle. En las décadas de los cincuenta y sesenta, Colón se sintió objeto de discriminación: “En esa época te metían un batazo o patadas. Prácticamente era legal la discriminación. Era una época muy diferente”.

Todo queda reflejado en algunas de las cubiertas de sus discos. Desde el título hasta la imagen. En el citado “Cosa nuestra” se le ve con el estuche de un arma de fuego en las manos y a sus pies un cadáver. No contento con ello, fue todavía más explícito en “Lo mato” (Fania, 1973), donde encañona a un individuo y en la contraportada se invierten los papeles. Este fue un asunto que contrarió a Johnny Pacheco (1935-2021), cofundador del sello Fania, así que se retocó el título –“Lo mato si no compra este LP”– para suavizar el asunto. El disco incluye dos clásicos, “Todo tiene su final” y “Calle Luna Calle Sol”. Entre sus fans existía la firme convicción de que su música proclamaba identidad, orgullo, resistencia y alegría. Su música urbana, conocida como “salsa dura”, no solo se escuchaba: se vivía.

Willie en los años ochenta. Foto: Fania Archives
Willie en los años ochenta. Foto: Fania Archives
El éxito de su reunión con Celia Cruz (1925-2003) en “Celia y Willie” (Vaya-Fania, 1981) se cimentó con canciones como “Kirimbambara”, “Latinos en Estados Unidos” y “Don Jueyes”, con Jerry Masucci a la producción y los arreglos de Luis “Perico” Ortiz y Louie Ramírez. La voz espléndida de la cubana se adapta como un guante a la banda que la acompaña. Repitieron con “The Winners” (Vaya-Fania, 1987). Aunque siguió trabajando, el triunfo en el siglo XXI fue pasajero para él. Casi todo han sido reconocimientos. Fue nominado a ocho premios Grammy y recibió un premio a la trayectoria de la Academia Latina de la Grabación en 2014. Y forma parte del Salón de la Fama de los Compositores Latinos desde 2019.

“Fundador junto a Rubén Blades del ‘movimiento consciente’ hasta gozar del bum comercial que se inició en 1975 y que en su caída de los años ochenta no pudo arrastrar su firme pedestal”, indica Leonardo Padura en “Los rostros de la salsa” (1997, actualizado en Tusquets, 2021). Willie Colón, un grande del Caribe urbano, decía de sí mismo: “No hay problema en el barrio, que quién se llama ‘El Malo’ / Si dicen que no soy yo, te doy un puño de regalo / ¿Quién se llama ‘El Malo’? No hay ni discusión”. 

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