“Los antropólogos” (“The Anthropologists”, 2024; Tusquets, 2026; traducción de Victoria Alonso Blanco) es una novela que atrapa desde su aparente sencillez. Y lo hace porque conecta y cala. Dialoga contigo, te descubre y crece en su trayecto. Todo emerge desde una escritura que reflexiona, que aborda la manera de instalarse en el mundo, de ver la vida desde la raíz pero teniendo en cuenta también sus ramificaciones. Conecta con la conciencia y las experiencias. Trata el mundo de las relaciones humanas y la manera de concebir la pulsión de la vida.
Y estamos de enhorabuena porque descubrimos a una buenísima escritora. Ayşegül Savaş escribe que da gusto. Ya nos sedujo con su primera novela, “Volver a casa” (Tusquets, 2021), que narra la estancia en París de Nunu, una joven turca, y su amistad con un escritor, además de rememorar su relación con su madre, su tío y sus tías. En su escritura hay una reflexión honda sobre la vida, las raíces, los sentires y los recorridos.
En el caso de “Los antropólogos”, te acompaña como el viaje en el tiempo de una pareja que transita por un período relevante de su vida, quizá hasta determinante. Y lo hace con una gozosa prosa. En esta novela reside la mirada de aquel tiempo en el que fuimos jóvenes. Y vislumbra ese paso definitivo a la edad adulta.
Una pareja extranjera, Asya y Manu, han finalizado sus estudios en Antropología hace unos años y dan sus primeros pasos laborales. Viven en una ciudad anglosajona sin determinar, que puede ser Londres o quizá Nueva York, y nos adentramos en su día a día, en su realidad cotidiana desde su microcosmos, su apartamento.
Conocemos a su mejor amigo, Ravi, a su vecina mayor, Tereza, y sus encuentros y cenas; también aparecen otras amigas como Lena y Sara, observamos cómo pasan sus días festivos, la importancia de un parque, sus claves secretas y su comunicación propia, la esencia “del espíritu de la bebida”, de su búsqueda para comprar un apartamento, de las visitas de sus familiares, la idiosincrasia de las familias y otros tipos de vicisitudes vitales.
Nos adentramos en la mirada del mundo de dos jóvenes inmigrantes y cómo late la edad en ellos, su retórica, su elogio de la vida despreocupada, de holgazanear y del derecho a no hacer nada como algo edificante.
La escritora nacida en Estambul en 1986 construye vidas propias, y únicas, a través de sus personajes. En “Los antropólogos” les da sentido y forma a través de pequeñas postales, notas de diario o instantáneas temáticas. Savaş analiza esas vidas que están en un tránsito vital –veinteañeros, casi treintañeros– que dejan la juventud para acarrear las responsabilidades propias de la edad adulta. ¿Novela de aprendizaje? Quizá de emancipación, de crecimiento. En “Los antropólogos” la vida se vive y está ahí para exprimirla. Y eso ya es motivo de celebración. ∎