Cómic

Martina Sarritzu

Un paso atrásAlpha Cómic, 2025

El tránsito entre la infancia y la adultez que es la adolescencia es uno de los temas más tratados en la ficción contemporánea, hasta el punto de que cabe preguntarse qué más se puede decir de él. Pero lo paradójico es que, aunque se haya dicho mucho, todavía quedan cosas importantes que decir, como evidencia la ilustradora y autora de cómics Martina Sarritzu (Cesena, 1992) con “Un paso atrás”, su primera obra publicada en España, aparecida previamente en la antología italiana “A.M.A.R.E” (Canicola, 2021). Con acertada traducción de Jorge de Cascante y notable rotulación de Daniel Tudelilla, este cuadernillo de 40 páginas sintetiza toda la verdad acerca de una etapa vital dominada por la confusión y la hipérbole de los sentimientos y las hormonas en la historia de Viola y Anna, dos amigas que pasan de jugar juntas en el parque haciendo el cafre a tener sus primeras relaciones sexuales y sus primeras parejas.

La artesanía del dibujo de Sarritzu, a base de lápiz y carboncillo, refuerza la sensación de sinceridad del relato, pero, al mismo tiempo, también transmite la confusión y la zozobra con suciedad y desorden en el aspecto de la página, que potencia también la técnica de risografía en la impresión, que elimina los blancos y difumina la definición del dibujo. Respecto a la adolescencia, estamos acostumbrados a relatos de rito de paso llenos de los tópicos de la ficción mainstream estadounidense, con sus bailes de fin de curso y sus high schools, pero también se ha experimentado una influencia del manga comercial que estiliza las formas y “cuquifica” ciertos relatos. En consecuencia, demasiado a menudo leemos cómics costumbristas más interesados en parecerse a tal o cual obra que en explorar la realidad directamente, en un manierismo que puede acabar siendo muy empobrecedor.

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“Un paso atrás”, afortunadamente, no tiene que ver con ninguna forma de colonización cultural, sino que mantiene una voz propia y un compromiso con la vida real encomiables. Sarritzu adopta el punto de vista y la voz narradora de Anna para contar la amistad visceral entre dos adolescentes, con sus ambigüedades y claroscuros, entre la envidia y la adoración. Lo hace con una síntesis muy medida y con unos textos concretos, con el punto exacto de estilo y sin imposturas. No sabemos exactamente cuánto tiempo transcurre porque no se indica, pero no importa, porque el tiempo pasa de una forma muy distinta a esas edades, que son las del descubrimiento del placer sexual, los primeros escarceos con los chicos y también las primeras relaciones tóxicas, como en la que acaba metida Violeta, la que parecía más madura de ambas chicas desde la mirada de Anna.

Que todo esté contado desde el punto de vista de ellas ya supone una interesante novedad, pero también es remarcable cómo se evita cualquier edulcoración o idealización. La adolescencia puede ser una época brillante, sí, pero también oscura, incierta y, en fin, durísima para muchos. Contarla de verdad, contarla bien, es algo bastante infrecuente, aunque encontramos ejemplos interesantes con los que se puede relacionar el trabajo de Sarritzu, como el excelente “P. Mi adolescencia trans” (Continta me tienes, 2020) de Fumettibrutti o muchos de los cómics de Miguel Vila, quienes no por casualidad comparten generación y nacionalidad con la autora de “Un paso atrás”. De hecho, en su enfoque visual de la representación de la adolescencia –que también explora en su trabajo como ilustradora– se encuentran bastantes puntos en común con el de Vila: el sudor, los granos, los cuerpos desgarbados a medio madurar y los aparatos en los dientes están más cerca de la realidad que determinadas representaciones convenientemente idealizadas y ajustadas, casi siempre, a la mirada masculina, y evitan la erotización estereotipada de ciertas escenas. En ese sentido, el beso ansioso y baboso que Anna se da con su noviete o el ensayo de una felación que hacen las dos amigas con botes de desodorante son ejemplares en su puesta en escena, sin un ápice de fetichización.

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No hay ejemplaridad ni denuncia en “Un paso atrás”: cuando la relación de Viola con el cretino narcisista que la anula como persona –“Ella, que podía arrancarte la cara si le decías algo feo, se ha vuelto extrañamente dócil”–, ahí está Anna para abrazarla, pese a todo lo que ha sucedido entre ellas, mucho de lo cual ocurre fuera del relato, en sus márgenes. Tampoco hay eslóganes, ni la incómoda sensación de que la historia está puesta al servicio de un mensaje moral. Martina Sarritzu ha conseguido contar un relato de adolescencia de una forma verdaderamente madura, con sus aristas, con intensidad emocional pero sin purpurina. No solo eso, sino que ha ejecutado un notable ejercicio de concisión narrativa, para que nada falte o sobre en un cómic que únicamente necesita 40 páginas para contener todo lo que importa y dejar la huella que solo las historias genuinas y verdaderamente sinceras pueden dejar en los lectores. ∎

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