Libro

Norman Cook

Esto no acaba… hasta que Fatboy canteBanizu Nizuke, 2026

Una enorme retrospectiva de cuatro décadas en el mundo del espectáculo, mostrada a modo de festín visual de 800 imágenes recopiladas entre las 304 páginas de un llamativo fotolibro en formato 28×22 centímetros, cosidas en un adecuado lomo visto, con tapa blanda y papel offset de gran gramaje. Toda una celebración del aniversario de la icónica “dilatada y variada” carrera musical de Norman Cook, destacando sus momentos más memorables e incluso importantes para la historia de la música, que muestra al lector su infinita memorabilia, más propia de un fan que del artista, incluyendo bocetos, flyers, portadas, carteles de conciertos, acreditaciones y recuerdos personales en un álbum familiar que va desde la orla del instituto, junto al que fuera primer ministro del Reino Unido Keir Starmer –con quien compartió clases de violín–, hasta justo antes de programar durante el próximo mes la vuelta a Brighton de su Big Beach Boutique.

Fatboy Slim encabezó la reciente edición del festival WARM UP Estrella de Levante, y un par de horas antes de su actuación, en un improvisado rincón del recinto ferial murciano, se llevó a cabo la primera firma en España de “Esto no acaba… hasta que Fatboy cante” (“It Ain’t Over ’Til The Fatboy Sings” 2025; Banizu Nizuke, 2026; traducción de Peio Larza), realizado junto al diseñador Keith Davey. Un título, como su propio protagonista me recordó, tan sonriente como casi siempre, que “es la parodia del coloquialismo ‘It ain't over till the fat lady sings’”. Un sentido del humor (obviamente británico) que, sin hacer gala del mismo queda plasmado en su arte para nombrar, al igual que para samplear y mezclar.

Si tienes curiosidad por saber cuál fue la primera canción que lo impactó, el primer álbum que lo captó, su primera residencia en un club, el primer curro por cuenta ajena, su primer fanzine, la banda previa a su paso por The Housemartins, Beats International y Freak Power, a qué cuarteto admiraba, con qué ilustre cantautor solía codearse, cuál de sus colegas lo introdujo en el blues y góspel antes de curtirse actuando en la calle y en fiestas privadas, qué otro lo enseñó a hacer scratching, dónde conoció a Madonna u otras divas, de qué series toma tanto su afición por las camisas hawaianas como el apodo para producir house –entre otra docena de los seudónimos que cita– o qué lo inspiró su oximorónico alias Fatboy Slim… ir descubriéndolo todo mientras ojeas fotografías y lees sus pies es mucho más entretenido que acudir a internet. He encontrado hasta cinco simpáticas advertencias para millennials sobre aquella época y he observado (entre líneas) una veintena de citas de autoayuda para músicos y pinchadiscos.

Sus notables e ilustres colaboraciones, producciones, actuaciones y logros discurren con naturalidad entre amistades, equipo de trabajo, familia, pasión por el fútbol, las drogas, lo foodie, Glastonbury, la simbología del smiley, Ibiza y el amor universal. Es el autorretrato personal de un DJ musicalmente creativo e ingenioso, melómano y ecléctico, pionero del big beat y estrella cercana que, de alguna manera, como agradecimiento a su “privilegiada y gratificante” carrera, intenta devolver algo a la sociedad, cual filántropo, mentor o embajador. “Un fracasado con éxito. Un auténtico pastor de momentos”. ∎

Etiquetas
Compartir

Contenidos relacionados

Rockdelux
Ministerio de Cultura
Ministerio de Cultura

Esta revista ha recibido una ayuda a la edición, del Ministerio de Cultura, a través de la Dirección General del Libro, del Cómic y de la Lectura.