Libro

Tamara Silva Bernaschina

LarvasPáginas de Espuma, 2025

Hay algo novedoso y sorprendente en el nuevo libro de cuentos de la jovencísima Tamara Silva Bernaschina (Minas, Uruguay, 2000). Estamos hablando de “Larvas”, ocho relatos “extraños” sobre los giros y quiebros que hacen los seres humanos para adaptarse a su entorno, un entorno a veces animal, difícil, contradictorio. ¿Qué hacen? Solo una cosa, volverse animales, difíciles, contradictorios, o apartarse a un lado y dejarse avasallar.

Esto se ve muy bien desde el primer cuento, “Mi piojito lindo”. Dentro de una historia sobre secretos familiares y la idea de que todas las familias son iguales por lo raras que son, Silva Bernaschina nos presenta a un niño que, en lugar de deshacerse de sus piojos como el resto de niños, los colecciona en una pequeña botellita ante el desespero de su descuidada madre, que no está lo suficientemente presente para darse cuenta, pero no está lo suficientemente ausente como para no tener que lidiar con el problema. El resultado es un divertidísimo relato de lo difícil que es en el fondo ser un niño normal.

Aquí vemos como a la autora le gusta no deshacerse de todo aquello que nos hace más feos, más vulnerables, más llenos de vergüenza. Ella prefiere otorgar al secreto la categoría de oro que moldea identidades y que todos deberíamos defender. Por ejemplo, en “Los dientes de mi hermana”, el cuento nos habla de cómo reconfigura su relación con su hermana fallecida una mujer que descubre en casa viejas piezas dentales perdidas.

El mejor cuento de todos es el central, “Arena, arena, arena”, cuando un grupo de jóvenes se ve obligado a arrastrar el cadáver de una yegua hasta un río. Aquí lo fantástico acabará por adueñarse por completo del relato cuando los caballos revivan y empiecen a hablar. ¿Acaso no era menos extraño que un grupo de adolescentes estuviese en el campo que el hecho de que un caballo empiece a hablar? La frecuencia del fenómeno no le da legitimidad, solo esconde su absoluto absurdo. Silva Barranchina nos descubre, a partir de lo fantástico, el absurdo de todo lo “normal” y “cotidiano”.

A partir de aquí, los ocho cuentos consiguen una hermosa homogenización. En “Agua quieta”, las personas solo oyen lo importante bajo el agua. Pero entonces qué han oído en realidad, si está decodificado de forma deficiente. ¿Siempre decodificamos los mensajes que nos llegan de forma deficiente? En “La gallinita ciega” y “No acampar ni abordar”, vemos la transformación de los cuerpos humanos en estados diferentes, en animales o piedras, porque la escritora animaliza como nadie a las personas y personaliza todavía mejor a los animales.

Está claro que, como toda escritora uruguaya que se precie, desciende de los relatos fantásticos de Horacio Quiroga. Su universo fantástico, sin embargo, es propio, y su gusto por transitar en metamorfosis y cuerpos en transición deja clara su intención de hablar de cuerpos reales a partir de universos imaginarios. Es este tránsito entre dos mundos lo que convierte estas historias en fascinantes aproximaciones a la realidad contemporánea, más dúctil y menos corpórea que nunca.

Autora de raza en el mismo sentido que Mariana Enriquez, Samantha Schweblin o Mónica Ojeda puedan serlo, el mundo de lo fantástico bien anclado a la realidad ha encontrado una nueva escritora. Porque Tamara Silva Bernaschina tiene algo que estas tres grandes escritoras no tienen, una vulnerabilidad extraordinaria para hacer que el lector se crea absolutamente todo lo que le pueda pasar a sus personajes sin cuestionarlo. La vulnerabilidad tiene sus pequeños secretos.

Quien no haya leído todavía los cuentos de “Desastres naturales” (2023), ni su única novela hasta la fecha –“Temporada de ballenas” (2024)–, tiene donde elegir, porque la escritura de Tamara Silva Bernaschina es consistente. Empezar por “Larvas” es, sin embargo, la mejor manera de abrirse al sorprendente universo de esta narradora tan extraterrestre como mundana. ∎

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