Libro

Tori Amos

Resistencia. El relato de una cantautora sobre la esperanza, el cambio y el valorLiburuak, 2026

El subtítulo de “Resistencia. El relato de una cantautora sobre la esperanza, el cambio y el valor” (“Resistance. A Songwriter’s Story Of Hope, Change And Courage”, 2021; Liburuak, 2026; traducción de Aixa de la Cruz), la autobiografía de Tori Amos (Newton, Carolina del Norte, 1963), suena bastante épico de entrada y pone sobre aviso con respecto a la intensidad de la historia que nos vamos a encontrar. Efectivamente, lo que parece es lo que hay, y la artista no disocia su trayectoria artística de la vital, además de asumir aquello de que ningún dolor le es ajeno. Muy bien. La cuestión política aparece aquí desde el principio, al remontarse a sus comienzos tocando en piano clubes de Washington D.C. gracias al empeño de su padre, el reverendo Edison McKinley Amos, un pastor metodista avanzado que no tenía el menor problema en permitir a su cría adolescente trabajar como pianista en garitos de ambiente gay. Anécdotas como esta demuestran que la infancia de Amos fue poco convencional a priori, a pesar de vivir en un hogar creyente. En algunas de sus composiciones –andamiaje poético de un volumen sin estructura fija a modo de “secciones”, “partes” o “capítulos”– las imágenes bíblicas están ahí, poderosas. También las relacionadas con la madre naturaleza.

La cosmovisión de Tori Amos está más ligada a la Tierra que a la órbita celeste, y su compromiso humanista y global suena sincero. Aunque se entretenga más de la cuenta rememorando la crisis de los rehenes en la embajada estadounidense de Teherán en 1979 y el traumático 11-S, o aunque de repente se coloque el traje de periodista para alertarnos de la mutilación genital femenina, una de las peores prácticas a las que las niñas son sometidas en los “patriarcados del sometimiento”: esto sucede, de manera clandestina, en los “patriarcados del consentimiento”, siguiendo la terminología de la filósofa Ana de Miguel.

Su condición de artista con alcance internacional le permite contar experiencias en países autoritarios a cara descubierta, como Rusia. Deja claro que para ella es muy importante la estrecha relación con sus fans, sobre todo en contextos de opresión. Pero sucede que el ego de la artista aflora a cada paso, y lo que debería ser un texto en primera persona de alguien que ha tenido que pasar por vivencias interesantes se convierte en una vanagloria cansina, a ratos insoportable.

Especialmente forzados y artificiales son esos diálogos con su madre –Mary Ellen Copeland Amos, fallecida en 2024, a la que está dedicado el libro– que Amos recrea como si la condición de artista de Myra Ellen –nombre real de Tori– fuese una misión fundamental. A ver, que esto es algo que la propia pianista y compositora defiende con vehemencia: el papel del artista en el mundo está en la médula del libro. Lo que pasa es que este compromiso se diluye como un azucarillo en un autorretrato en exceso complaciente, donde apela de manera constante a sí misma, a sus inseguridades, a “las musas” o a “su equipo”, del que por cierto apenas llegamos a conocer nada. En este sentido, este volumen de Amos me recuerda, para mal, a las delirantes “Memorias de Neil Young. El sueño de un hippie” (Malpaso, 2014) que, de verdad, el tío Neil se podía haber ahorrado: el canadiense mencionaba a “las musas” y a “su equipo” al igual que la estadounidense, en una prosa pobre que debería haber pasado el filtro de un periodista o escritor profesional. Me resisto a pensar que la vida y la obra de alguien capaz de firmar un disco tan grandioso y con tantos pliegues como “Little Earthquakes” (1992) no sea mucho más compleja y fascinante que lo que se plasma en estas páginas. ∎

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