“Scala!!!” (2023) es un documental dirigido por Ali Catterall y Jane Giles que cuenta la historia del cine londinense del mismo nombre abierto entre 1978 y 1993, año en el que cierra como consecuencia de la demanda judicial interpuesta por Warner Bros. tras la proyección de “La naranja mecánica”, cuya distribución estuvo prohibida en el Reino Unido hasta la muerte de Stanley Kubrick en 1999. Conocido por la estulticia del lugar –allí dentro pasaba de todo y no solo en pantalla–, los temblores provocados por el metro de King’s Cross o la programación de todo tipo de oscuridades cinematográficas, Cinema Scala acabó transformándose en club nocturno y sala de conciertos aún en activo. Directores como John Waters, Mary Harron o Ben Wheatley –cuyo “Kill List” inspira en parte lo nuevo de Sleaford Mods–, la periodista Cathi Unsworth o músicos de la talla de Matt Johnson (The The), Mark Moore (S’Express), Jah Wobble (PiL) o el propio Adamson cuentan sus recuerdos.
Inspirándose en el variopinto contexto underground del recinto, Barry Adamson consigue recrear y maridar a lo largo de 22 cortes, por lo general breves, los diferentes aromas del local que todavía persisten en su memoria tamizada por el post-punk, pasando por el tecno-pop new romantic –“Spandau Politics”–, el rock arty –“Jane’s Day Out in Court”-, las baladas lynchianas –“The Party Is Over”–, el horror noir –“Acid Celluloid”–, la electrónica experimental –“Barry’s Iranian Embassy Blues”–, el ambient industrial –“Pink Narcissus”– o el funk blaxploitation –“Back To The Cats”–, con el hilo conductor del tema “SCALA!!” en sus diferentes variaciones –hasta cinco–, reminiscente del John Barry de los primeros años sesenta –irresistible también el rock’n’roll swing de “Babs Johnson Is Divine”–, indiscutible referencia para el exbajista de Magazine y Nick Cave & The Bad Seeds, con sus particulares texturas jazzísticas, teclados analógicos, electricidad twang, vientos tórridos y otras viscosidades en temas como “Sodom And Tomorrow”, sin olvidarnos del talento que tiene Adamson para dar con los títulos de las piezas a menudo cargados de interrogantes, doble sentido y musicalidad de buen escritor.
No es fácil encontrar instrumentistas salientes de grandes bandas de rock que hayan sido capaces de asentarse con sus carreras individuales. Barry Adamson, uno de esos raros héroes, lo ha conseguido a base de un incontestable buen criterio a la hora de definir su universo sonoro, perspicacia para destilar la esencia de los géneros que utiliza en sus discos sin perder personalidad en el intento y competencia sobrada con las melodías cuando se hace necesario. Solo podemos imaginarnos cómo sonaría la pegadiza “Spandau Politics” con una buena voz, pero la instrumentalidad trepidante de “Scala!!!” lo alinea entre lo mejor del veterano músico de Mánchester junto a álbumes como “Moss Side Story” (1989), su inolvidable largo de debut en solitario. ∎