Álbum

CFCF

L.U.VBMG, 2026

Con “Memoryland” (2021), Michael Silver –CFCF en el ámbito artístico– terminó de dar un vuelco a su carrera que ya había comenzado, específicamente con “Liquid Colors” (2019). Conocido por sus epatantes referencias de ambient, entre las que aún brillan con luz propia “The Colours Of Life” (2015) y “Radiance & Submissión” (2015), también el EP “Never Going Home” (2023), Silver había virado en apenas dos años del sustrato de la música más atmosférica al drum’n’bass más líquido, para a continuación dar un salto mortal hacia el sonido Y2K con la mirilla fijada en la música rave de los noventa.

No contento con esto y tras unos años de espera, CFCF ha regresado para continuar conceptualmente la propuesta de su último LP. Pero esta vez lo hace con un “L.U.V” que realiza un inconmensurable pastiche de las músicas electrónicas más pop del fin del siglo pasado. Eurodance, synthpop o big beat se dan cita en un trabajo que, entre la ironía y la emotividad más naíf, repasa el legado de artistas como Kylie Minogue, Giorgio Moroder o The Chemical Brothers. En la mayoría de los casos, cuando un artista viene de la música experimental y se acerca a la más estandarizada no tiene sentido abordar su trabajo desde una teoría de verdad. Las canciones del nuevo disco de Silver no pueden ser analizadas desde una noción de la autenticidad, sino que responden más a la imitación de un ethos histórico en conjunto, uno que se desplaza entre la nostalgia y la burla, con un detallismo técnico que no se caracteriza por su memorabilidad, sino más bien por su efectividad en el calco.

Así, temas como “Life Illusion” –en la paleta exacta de los primeros lanzamientos de The Chemical Brothers– o “Love Took Root” –por la que el equipo de Minogue podría demandar tranquilamente a Silver– funcionan como elementos de un collage conjunto que suena bien y suena preciso, pero que desconcierta al oyente por la poca distancia que posee con respecto a sus referentes de hace 20 o 30 años. La palma en tal sentido se la lleva, sin duda, una de las canciones más redondas del álbum: “Love Hotel”. El penúltimo y extensivo tema de “L.U.V” parece salido de las entrañas de los primeros New Order y en muchos sentidos funciona tras el avasallamiento de sintetizadores rechinantes y sonidos radiofónicos al que hemos sido expuestos.

En cualquier caso, no podemos dejar de sentir que el nuevo disco de CFCF es una suerte de broma o experimento sociológico. A estas alturas del juego y después de álbumes tan interesantes como “On Vacation” (2016) o los anteriormente mencionados, nadie puede poner en duda la capacidad musical del artista canadiense. Pero en lo que a su obra reciente se refiere, Silver trabaja más como un extraordinario archivista del inabarcable catálogo de la música popular que como un creador original o propositivo. “L.U.V” es, en tal sentido, otra aproximación casi sarcástica al inventario de emociones que la música es capaz de producir. Y es por eso mismo, y por contradictorio que parezca, un disco ideal de ambient. Uno, sin embargo, para escuchar de fondo y sin prestar demasiada atención, a diferencia de sus propuestas más reflexivas y etéreas. ∎

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