Se puede pensar entonces que este disco contiene canciones exageradamente simples –
“2007” sería otro ejemplo–, pero quizá precisamente ese minimalismo encierra una de las claves de las intenciones artísticas de la británica.
En una entrevista con Nicky Reardon, Charli explica que las letras de sus primeras composiciones se basaban en versos simples, similares a los de una canción infantil: pistas lo-fi de club minimalista, con un tono que se mezcla con el humor, y que mucha gente confundiría con una broma. Fueron precisamente ese tipo de canciones las que la acercaron a productores como SOPHIE o A.G. Cook y Finn Keane, siendo estos dos últimos los principales responsables –junto a Charli– de este LP.
En cuanto a esa observación del monstruo que creó “brat”: en
“SS26”, Charli habla de la dificultad de encontrar una forma definitiva de estar en el “lado correcto” de la fama, y en
“Wink, Wink” juega en torno a todas esas personalidades en las que se le ha podido encerrar. Esto se transforma en un análisis mucho más oscuro en
“Persona” –título que comparte con la famosa obra de Ingmar Bergman, fruto de diversas lecturas freudianas sobre la escisión de la identidad–, en la que critica el personaje en el que se ha convertido y observa los fallos de esa superficialidad. “Music, Fashion, Film” despliega, además, una serie de reflexiones sobre la fama, la creatividad y la industria del entretenimiento, como en “Camera” (
“Do I want to make music? / Am I being fucking stupid if I try to be a girl on the screen when I’m turning 34?”) o en
“I’m Afraid” (
“All this pain makes me believe I’m a better artist now / An excuse I tell myself to act selfishly”).
Al modo de una pieza de Steve Reich, el disco termina con el eco de las palabras de David Cronenberg (
“They are dead / They are gone / No one lasts forever”), basadas en una conversación entre la artista y el director en la que esta le pregunta qué pensamientos le surgirían en el lecho de muerte –¿probablemente su obra?–, ante lo que Cronenberg le da poca importancia. Solo la obra sobrevive a su creador, el resto de su identidad y memoria se pierde con el tiempo, pues todo lo que es realmente relevante en nuestra vida es lo que desaparece. Solo queda la huella.
Con “Music, Fashion, Film” –con esa ya icónica imagen de portada donde conviven John Cale, Marc Jacobs y Martin Scorsese fotografiados por Aidan Zamiri–, Charlotte Emma Aitchison establece la continuación de su trayectoria artística de la mejor forma posible, tomando referencias de lo existencial, lo metairónico y una intención evidente de continuar siendo el centro de toda la atención. ∎