Parece mentira que estas grabaciones hayan quedado ocultas durante casi 40 años, habida cuenta de que en este tiempo la película para la que fueron realizadas, “Let’s Get Lost” (Bruce Weber, 1988,) y la figura de su protagonista,
Chet Baker (1929-1988), no han hecho más que crecer en trascendencia y culto. Pero así lo explican en el doble encarte interior del álbum quienes las impulsaron entonces y las rescatan ahora, el director del filme Bruce Weber y la productora ejecutiva Nan Bush, más el contrabajista que participó en las sesiones y ahora es productor de
“Swimming By Moonlight”, John Leftwitch.
Cuando Weber aún no sabía qué forma iba a adoptar lo que finalmente fue un largometraje documental, y comenzó a filmar a Baker pensando en un corto que se iba a titular “Blame It On My Youth”, ya comenzaron unas sesiones de grabación en estudio para recolectar material original de Chet Baker para la película. Principalmente, unas grabaciones en California en 1986, en los Sound Studios, y otras sesiones al año siguiente en Francia, en el Studio Davout de París. Algunas de las muchas canciones que se grabaron en aquellas dos citas se incluyeron en la película, y conformaron el extraordinario disco editado como banda sonora,
“Chet Baker Sings And Plays From The Film ‘Let's Get Lost’” (1989), incluida “Blame It On My Youth”. Pero ahora salen a la luz otras ocho piezas (más la lectura del poema
“Deep In A Dream Of You” de Joey Pecoraro por Chet Baker), en el primero de los discos de este doble LP publicado solo en vinilo y en
streaming, que se completa con un concierto en Cannes en 1987, también del período de producción de la película y con similares músicos, principalmente el pianista Frank Strazzer, que fue quien reclutó a John Leftwich, Nicola Stilo y Hubert Laws en la flauta, y Ralph Penland en la batería.
De los dos últimos años de vida de Baker hay muchos registros, sobre todo en directo, pero aquí está en plena forma y magníficamente acompañado. No son restos sino otros momentos a celebrar: una deliciosa
“Make Me Rainbows” adornada con chasquidos swing y guitarra clásica y
“C’est si bon” con inusuales requiebros vocales incluyendo un solo en tarareo (estas dos tomas sí habían aparecido en un CD de regalo con la edición española del filme en DVD de Avalon), más
“Remember” de Irving Berlin dotada del arropador romanticismo susurrante de Baker.
“Haunted Heart” cantada de forma acongojante y
“Quite Nights”, la composición de Antonio Carlos Jobim, tan emocionante en la parte vocal como en el solo de trompeta, tienen además el valor de que nunca habían sido acometidas antes por Chet Baker, y se convierten en piezas fundamentales. El desvío brasileño tiene otro destino más en una grabación suelta que se añade, realizada en Río de Janeiro en 1985 con el cantante y pianista Rique Pantoja a dúo con Baker en la bella balada
“So Hard To Know”.
El final con Baker dedicando
“Almost Blue” a su autor Elvis Costello y al equipo de la película y pidiendo al público muy suavemente que deje de hablar porque “
es ese tipo de canción”, redondea este rescatado y precioso baño a la luz de la luna y del brillo de un músico irrepetible. ∎