Álbum

Crooked Fingers

Swet DethMerge-Popstock!, 2026
Casi nadie contaba, a estas alturas, con la vuelta de Crooked Fingers. El proyecto que creó Eric Bachmann tras la disolución de los influyentes Archers Of Loaf estuvo muy activo entre los años 2000 y 2011, con seis álbumes publicados. El regreso de los Archers llevó a que Crooked Fingers entrasen en un hiato que parecía definitivo, hasta ahora, momento en que parece que ambos grupos van a convivir.

Lo más destacado de este álbum de resurrección, el séptimo, no es que, paradójicamente, trate sobre la muerte como excusa para celebrar la vida (una idea que, al parecer, se le ocurrió al músico de Chapel Hill después de ver un macabro dibujo que traía su hijo al volver del colegio), sino su elenco de colaboraciones. Mac McCaughan, de Superchunk, canta con Bachmann en el tema de apertura, “Cold Waves”, que es algo así como el festejo de una ruptura. En el segundo corte, “From All Ways”, el contrapunto vocal lo ofrece Matt Berninger, de The National, aunque sin lucirse demasiado. Más prominente es la contribución de Sharon Van Etten en “Haunted”, un inesperado hit de onda synthpop que hace subir con creces el listón comercial de un trabajo, en general, muy amable y accesible.

Y eso, a pesar de tratar sobre pequeñas muertes en cada uno de sus temas. “Spray Tan Speed Queen (In A German Car)”, con Skylar Gudasz a la segunda voz, es una canción sobre gente derrotada. “Insomnia” tiene que ver con una paranoia persecutoria, mientras que “Empty Love And Cheap Thrills”, dueto con Avery Leigh Draut (Night Palace), contiene algunos versos interesantes sobre la adicción a la autodestrucción (“From the swelter, there is no shelter / It’s only shady when we’re dancing in the ruins / So familiar, the comfort kills you / We both know it’s a trap, the story isn’t real”). “Hospital”, con Liz Durrett, tiene algo muy confortable en sus formas, aunque la letra es más tópica, y mete rimas perezosas como “lose / choose”. “(I’m Your) Bodhissatva”, segunda colaboración con Skylar Gudasz, tiene un aire a lo Richard Hawley, envuelta en arreglos orquestales y un estribillo épico. Y los dos temas finales, “Lena” y “Steady Now”, son medios tiempos rutinarios que no aportan gran cosa al conjunto.

Al final, este “Swet Deth”, promete más de lo que ofrece. El hecho de que Bachmann comparta sus tareas vocales con invitados más o menos conocidos le confiere un plus de interés, y el disco se deja escuchar muy bien, pero tampoco conmueve especialmente ni depara ningún momento que se pueda quedar en la memoria. Es, simplemente, un disco más de Crooked Fingers. ∎

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