Curbside Lambsear es un proyecto nuevo pero no una banda surgida de la nada. Su integrante más reconocible es Magdalena McLean, del combo ¿neopost-rock? caroline al violín y voces, quien conoció a Annabelle Mödlinger en el grupo de art punk The Umlauts. Magdalena y Annabelle han decidido juntarse en dúo para retarse más allá de las formaciones-pelotón de sus respectivas bandas. Lanzarse sin red a juguetear desde una singularidad más pequeñita, pero no menos ambiciosa. Como niños de primaria con cola blanca y cartulinas de colores, enfocan la creación musical como collages. Y como estos, son susceptibles del arrebato, del gesto improvisado, pero también del estudio del espacio a reformular. Dos austríacas en el Nunca Jamás del
downtown musical londinense pasándoselo en grande.
Así que hay pedigrí, pero también resultados en su debut, el denso EP
“Put Rings On All My Fingers To Weigh Down My Hands”. Cinco temas que nunca bajan de los cinco minutos y en ocasiones superan los seis para derramar una música de colisión y fluctuación. Colisión, porque desde que
“No Ordinary Word” abre entre drones herrumbrosos, violines y
feedback controlado, en principio todo trabajado vía sampler, se percibe el gusto por conjugar polos teóricamente divergentes. Los remienda una voz que recita palabras enigmáticas más recitadas que cantadas, y que calla para dar espacio a solos de, nuevamente, violín. Bajen a leer las etiquetas de este artículo y comprueben el popurrí: pues nada sobra en ese etiquetado, aunque en la mezcla hay elementos predominantes.
La palabra clave, seguramente, es “metronómico”. Una música orgánica que revela ecos kraut, pero que por momentos –
“Man The Door”– evoca las asfixias trip hop del mejor Tricky –el comatoso e infeccioso mejor Tricky– a través de estilos muy distintos a los del lejano paradigma Bristol.
La hipnosis sonora avanza a su ecuador en
“Avril”. ¿Shoegaze? No es un ingrediente fundamental de la receta del dúo, pero el manto de sonido adquiere en este tema las espesuras de la sección menos espiritual del género. El ruido aún capitanea la intro de la extensa
“Jjochstubn”. En sus más de seis minutos evolucionará a un pulso de batería en clave slowcore, que repta con un tratamiento oscilante de las voces. No sé si calificarlo como amniótico y flotante o como la distorsión tocanarices de un
jingle de los teleñecos.
Al cierre del EP,
“Uneasy” se despide juguetona. Crees conocernos, pero mira cómo cambiamos, parecen desafiarnos nuevamente: arranque folk, evolución impredecible por el kraut, electrónica, out pop, un aire naíf que podríamos emparentar (y solo por ese aire) con las últimas Horsegirl, y el post-rock de clásicos del género como Jessamine o Tortoise confluyen sin entorpecerse en estos casi seis minutos finales.
Y todo esto es el inicio del dúo… Hagan sus apuestas: cuando Curbside Lambsear estrenen un largo, esperemos que no tarden mucho, ¿estaremos ante uno de los discos del año? De momento, EP para el saco de los recuerdos de 2026. ∎