En 2025 se cumplieron diez años de los primeros lanzamientos de Alexandra Drewchin como Eartheater dentro del impredecible sello Hausu Mountain. Aquellos trabajos, titulados “Metalepsis” y “RIP Chrysalis”, no pronosticaban, con su sonido extraordinariamente experimental, el estilo en el que más adelante se especializó la artista estadounidense, que comenzó a destacar en mayor medida al utilizar su mutable y extraordinaria voz sobre beats downtempo. Así llegaron su primer trabajo en el sello PAN, “IRISIRI” (2018), y la creación de su propia discográfica, Chemical X, paraguas bajo el cual Drewchin publica ahora “Heavenly Body: If I’m The Bottle You’re The Message”.
El nuevo álbum de Eartheater circula en torno a la experiencia que la artista ha tenido durante la concepción de su hija Nova, tal y como se titula la última canción. En él, Alexandra abruma desde el primer acorde concentrándose en sus cualidades vocales con un “Malka Moma” en un tono clásico y emocionalmente demoledor. El disco incluye entonces apenas dos o tres canciones con el tempo y los ritmos propios y característicos de Eartheater, algunas canciones experimentales y otras que recuerdan más al pop alternativo y clásico; todo ello conducido por sintetizadores de rango infinito y arreglos orquestales que dotan al conjunto de un espíritu trascendental.
Si en el estrato de downtempo encajan temas como el sugerente single “Crown Jewel” o “Practical Amnesia”, el más tradicional encuentra su máxima expresión en la coral y nostálgica “Don’t Look Back”. Esta canción precede a la última y pausada terna del disco y parece extraída de algún recopilatorio ochentero del sello 4AD, con una percusión a lo Phil Collins y un aire exploratorio y clásico sin precedentes en la carrera de Eartheater. En la última sección, en cambio, brilla con luz propia la progresiva colaboración con Oklou en “Fast Asleep”, que también ha sido madre recientemente, con la que Drewchin realiza un dueto que podría ser catalogado como una nana trancera.
En algunas declaraciones, la artista estadounidense hablaba de cómo volvió a adquirir la granja de su familia poco antes de concebir a su hija y comenzar a hacer este disco, lo cual tuvo una enorme influencia en el resultado final de la obra. Y en “Heavenly Body: If I’m The Bottle You’re The Message” se puede percibir, precisamente, ese intercambio entre una Eartheater en la madurez de su proyecto musical y una niña que descubre vocalistas y creadoras femeninas experimentales del ámbito de la música indie y la electrónica para todos los públicos de los años noventa. El resultado es un álbum profundamente emocional y reflexivo que, aunque no tiene una factura impecable ya que algunos temas son más bien olvidables, se coloca como uno de los más destacados en la discografía de su autora. Uno en el que toca todos los palos que la han hecho destacar en el pasado y en el que continúa añadiendo material e ideas al conjunto de sus habilidades. ∎