Al parecer Mark Oliver Everett, el hombre
Eels, se siente culpable de haber dejado pasar cuatro años entre
“Blinking Lights And Other Revelations” (2005) y
“Hombre Lobo. 12 Songs Of Desire” (2009), aunque los invirtiera, entre otras cosas, en parir un libro tan maravilloso como
“Cosas que los nietos deberían saber”. Y así, su siguiente disco ha salido en solo seis meses: se llama
“End Times” y, no se engañen, no es un disco hecho con prisas y sin apego, sino una de sus mejores obras, algo así como la parte final de una gran trilogía sobre la pérdida con “Broken Toy Shop” (1993; grabado como E) y
“Electro-Shock Blues” (1998) como anteriores capítulos.
En la primera entrega perdía a un amor juvenil; en la segunda y más dura, a su hermana, con su madre muriéndose de cáncer; y aquí se acaba un amor ya adulto, consciente, con todo el dolor áspero que eso conlleva. En un ejercicio de pesimismo destructor, Everett enlaza el fin del amor con el fin del mundo; la pérdida de valores de la sociedad actual (ojo con la letra de
“Nowadays”). Todavía hay temas rockeros, pero se imponen el repliegue folk y la dulzura pop taciturna. Es un disco, en fin, tristísimo, pero en la final en
“On My Feet” se advierte afán de seguir en pie. ¿Quién sabe? Algún principio podría estar a la vista. ∎