Nacido hace 65 años en Melbourne, el australiano Jim Thirlwell es un artista gráfico y músico de culto con alrededor de treinta álbumes publicados bajo diferentes pseudónimos entre los que Foetus en sus diferentes variantes –You’ve Got Foetus On Your Breath, Scrapping Foetus Off The Wheel, Foetus In Excelsis Corruptus Deluxe y finalmente solo Foetus, o “feto” en inglés– se erige como el más reconocible y duradero junto a otros proyectos aún más autárquicos como Steroid Maximus –música instrumental–, Manorexia -clásica contemporánea– o Xordox -electrónica cósmica–. Trabajos para instalaciones, bandas sonoras e incontables colaboraciones –entre ellas, Nurse With Wound, Marc & The Mambas, Soft Cell, Orange Juice, Lydia Lunch, Nick Cave, Coil, The The, Swans o Kronos Quartet– configuran un catálogo a menudo difícil de digerir pero siempre arriesgado, intenso y magnético.
El pasado 25 de diciembre se publicó el décimo álbum en estudio de Foetus, el primero desde “Soak” (2013) y en realidad penúltimo de la saga, ya que en su página de Bandcamp anuncia para el año que viene una prolongación titulada “Leak”, probablemente compuesta por temas descartados. Todos sus discos, incluidos directos y recopilaciones, conforman el título con palabras de cuatro letras, entre los que destacamos “Ache” (1982), “Hole” (1984), “Nail” (1985), “Gash” (1995) –único álbum para un sello grande, Columbia, con Marc Ribot a bordo– o “Love” (2005), uno de sus trabajos más accesibles y personales junto a “Halt”, donde la connotación también es política.
Aunque la diversidad y la evolución constante caracterizan la producción de Foetus, entre las once piezas del álbum encontramos ejemplos de post-punk feísta y noise rock metalizado con el que más se le asocia, como “Die Alone”, “The Rabbit Hole” o “The World Is Broken”, donde Thirlwell suaviza la abrasión industrial de los guitarristas Brendon Randall Myers y Timo Ellis con un coro góspel –la voz es de Sami Stevens– y trazas finales de jazz penitenciario. Pero el tema central de “Halt” sería “Succulence”, que cuenta con un potente lyric video, donde Thirlwell recita con voz satánica, timbrada al estilo The Residents –una de sus grandes influencias–, “tenía un buen hogar pero lo dejé”, contra un tórrido fondo orquestal y la apisonadora percutante de Brian Chase, batería de los neoyorquinos Yeah Yeah Yeahs.
Las letras de Foetus no suelen adoctrinar al oyente y sus críticas a la guerra, los medios de masas, las religiones monoteístas o el capitalismo ciego serpentean como imágenes subliminales contra un recio muro de sonido tendente a lo cinematográfico y siempre con sorpresas bajo la alfombra, como en el dark folk melódico y casi medievalista de “Scurvy” o “Warships”, cortes que añaden oxígeno a la respiración asistida de Foetus. La primera cuenta con el violín de Leah Asher (The Rhythm Method) insuflando cierto lirismo a sus visiones apocalípticas: “Este mundo no garantiza la supervivencia a su cruel enfermedad, una ignorancia imperturbable llamada matanza de la manada / Pero no podría mirar a otro lado: quince niños murieron hoy”.
El carnaval disonante de Foetus prosigue con las extensas “Harpoon” y “Polar Vortex”, mientras que “Dead To Me” nos reintroduce en sus recurrentes alusiones sonoras a John Barry –Thirlwell trabajará con rapidez, pero eso de que lo hace sin reglas es un mito que siempre se ha ocupado de alimentar– y “Crater” surfea en océanos exóticos al son de un aquelarre coral de agravios que podrían firmar Sparks de bajón en el frenopático. “Halt” se detiene finalmente con “Many Versions Of Me”, donde Jim Thirlwell decide cantar de forma más convencional –recordando esta vez a Jason Pierce– para cerrar una carrera única aunque sea provisionalmente –por sus últimas entrevistas no habría que descartar un Foetus 2.0–. Un Thilwell cargado de notas de preocupación por su legado artístico, de un fuerte sentimiento de contrición y de la negatividad catártica que siempre lo ha distinguido desde sus inicios en el sello propio Self Immolation, nombre actual de los estudios de grabación en los que “Halt” ha sido parcialmente registrado. ∎