Álbum

Holly Humberstone

Cruel WorldPolydor-Universal, 2026
La circunspección no es la única modalidad que sienta bien a Holly Humberstone. En su disco de confirmación tras “Paint My Bedroom Black” (2023), se atreve (y acierta) con ritmos más uptempo y texturas más brillantes en busca de una forma algo menos compungida de su pop orgullosamente emocional. Las turbulencias sentimentales siguen ahí como nutriente, pero Humberstone ha aprendido a relativizarlas o, lo que es lo mismo, a relativizarse un poco a sí misma. Le ha quedado un disco sentido pero gozosamente ligero, emotivo pero optimista.

Tras una breve intro instrumental, suena “Make It All Better” y, cumpliendo la misión titular, la artista logra que por unos minutos el mundo parezca mejor. “Si tienes un mal sueño / quiero hacértelo todo más fácil / si alguien te hace daño, cariño / quiero hacértelo todo más fácil”, canta en un estribillo acogedor. La canción adquiere justo después un pulso indietrónico que hace pensar en The Postal Service; su intrincado cierre de beats deliciosamente sofocantes mueve a la nostalgia por los primeros días de Morr Music.

El nivel se mantiene alto con una “To Love Somebody” que no es versión del clásico de Bee Gees, sino un corte propio y (al parecer, muy) personal sobre la contradicción del amor, esa capacidad suya para ser lo mejor que te pase en la vida y puede que también lo peor. Incluso si pasa lo segundo, “al menos has amado a alguien”, recuerda Humberstone en un tema también positivo a nivel rítmico. Los males del amor, en particular el que se desarrolla a distancia, reaparecen en un corte titular de inicio bastante “Once In A Lifetime” (Talking Heads) y ambiente posterior más cercano al brillo, la calidez y los tintineos de “Everywhere” (Fleetwood Mac).

Humberstone no parece artista de esconder influencias, más bien al contrario. Su aparente sinceridad se extiende a su forma de hacer guiños. Es imposible que “Die Happy” no provenga del “There Is A Light That Never Goes Out” de The Smiths: “Y si chocamos y besamos el salpicadero, cariño, trágicamente / Morir contigo es morir feliz”, canta en el estribillo. Por otro lado, ella misma ha reconocido el influjo de The Weeknd y Miley Cyrus en una “White Noise” que empieza en clave de synthpop nocturno para deslizarse luego hacia el country-disco en uno de los mejores estribillos del lote.

La segunda mitad del álbum puede contener incursiones rocker (“Red Chevy”) o en un R&B casi bailable (“Blue Dream”), pero es más un regreso al terreno baladístico del primer disco. La canción de cuna “Lucy”, tan protectora como “Make It All Better”, está dedicada a las hermanas de Holly y, en general, a toda la gente joven que lucha día a día por crecer en este mundo cruel sin perder la cordura. “Peachy” es un lamento de piano sobre la dificultad de cargar con los sentimientos de otra persona cuando no se es lo suficientemente maduro como para cargar con los propios. Y la magnífica “Beauty Pageant”, un baladón con cuerdas sobre unas exigencias de belleza que afectan más a las artistas femeninas que a sus equivalentes masculinos. De principio a fin, pop de proyección masiva tan pegajoso como sustancioso. ∎

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