Joan Saura (1954-2012) decía que se acercaba a todas las partes porque nunca se puede prever dónde estarán las cosas interesantes. Esa curiosidad, esa voluntad de indagar en todas las posibilidades que ofrece la música en sus variados registros, épocas, estilos, mixturas y géneros, lo llevó a convertir los teclados y el sampler en las herramientas más apropiadas tanto en sus excursiones en solitario como formando parte de aventuras colectivas y dispares de la escena barcelonesa (Blay Tritono, Koniec, Orquesta del Caos, la Big Ensemble del Taller de Músics), tocando también con Enric Cervera, Agustí Fernández o John Zorn en una de sus game pieces (“Cobra”) en directo en Barcelona, o componiendo música para espectáculos de danza. Composición e improvisación, sus dos facetas entrelazadas, nada de Jekyll y Hyde. “Àlbum” apareció originalmente en 1998, editado por Nova Era-Música Secreta. Es el único disco acreditado a él en solitario y participaron/improvisaron en su grabación Pep Pascual (saxo), Agustí Fernández (piano), Nuno Rebelo (guitarra), Xavier Maristany (saxo y armónica; uno de sus compañeros en Koniec), Bárbara García (voz) y un cuarteto de cuerdas con Montse Valibé, Olvido Lanza, Pere Bardagí y Manuel Martínez. Saura utilizó un sampler Akai S-1000 y tocó ocasionalmente la mandolina y el sintetizador. El sello Urpa i Musell lo saca ahora de nuevo a la luz en una edición de 300 vinilos dobles con su conveniente descarga y el añadido de un tema, “Quadre Mallorca”, un minueto fantasioso y soñador con sampler y el saxo de Pascual.
Algunas muestras de su repertorio plural. La productiva simbiosis entre una mesurada sección de cuerdas y el cajón del flamenco en “Cajón”. La palabra “tú” repetida como un mantra metronómico sobre guitarras noise y percusiones en progresión en “Tus”. Las mismas guitarras, ahora más disonantes, cubriendo todos los espacios posibles en “Dens, no dance”. El sonido de campo de voces festivas de “Ondoinyo Lengai”. El diálogo abrupto y algo zorniano entre el piano de Fernández y las fuentes de sonido sampleadas en “Hora punta”. Los bellos pizzicatos de las cuerdas de “Mà”. Las cascadas acuosas en que se convierte “Visita a Klänge”, tomando y remodelando sonidos de un disco del guitarrista Josep Maria Berenguer. La prolongación de la atmósfera de la anterior en “Penn ar Ru Meur”, hasta que una hipnótica percusión y un envolvente violín llevan la pieza por distintos derroteros. El baile literal entre violines de “Ball”.
“Àlbum” es un disco con tantas caras musicales como rostros de Saura aparecen en su portada, 64 instantáneas de fotomatón en blanco y negro, algunas de ellas repetidas, que nos permiten conocer también su evolución física a través de los años hasta el momento de la grabación del disco. ∎