“Against The Dying Of The Light” es el quinto álbum de José González. Trece canciones nuevas cantadas en español, inglés y sueco con predominio de las segundas como mejor forma de hacerse entender. Porque si hay algo que marca el pathos del LP son precisamente los mensajes fuertes envueltos en la delicadeza y complejidad de su fingerpicking. Vistos los tiempos que corren, este sueco de origen argentino lo ha querido entender así, haciendo visible su postura desde el primer corte, “A Perfect Storm”. Con un lenguaje cuidado y relativamente directo, poco metafórico pero en absoluto simplón, palabras que entrañan profundidad y complejidad filosófica práctica, la que desarrolla la acción: “¡Oye! No es el azar, todavía está bajo nuestro control / ¡Escucha! No es el azar cuando hemos de desatar la tormenta perfecta”. Resulta que habla de la IA y del optimismo tecnológico.
En sus propias notas promocionales González se explica un poco más. Para empezar, se sitúa al lado de la Ilustración y, enigmáticamente, “contra la extinción de la chispa en el vacío”. Algo así como la desaparición de la sensibilidad consciente –él habla de “sintiencia”–. Arremete contra los algoritmos y señala a los replicadores –memes, genes y techies o friquis de la tecnología–. Propone lecturas de Toby Ord, Stuart Russell y Max Tegmark. Frente a todo ello propone la “unidad de interés moral”: el ser humano, algunos animales y “algún día ciertas IA”, lo que nos hace pensar en la naturaleza abierta de José.
Enredados en estos vericuetos ponemos “Etyd” –“estudio” en sueco, sobre el problema del mal, guau–, el segundo corte. Nos despierta a la sensibilidad con su clasicismo arpegiado y belleza fluida, como si escucháramos a Nick Drake. “Against The Dying Of The Light”, la canción, introduce mayor ligereza aun sin bajar la guardia: habla de luz entendida como Ilustración. Cierto marxismo puso en duda las bondades de esa razón instrumental y tal vez debería leer a Max Horkheimer –su conocido colega Jürgen Habermas falleció hace un par de semanas–. “For Every Dusk” cambia de dirección y mira a los Apalaches. Va sobre dejar algo atrás, una mala ideología, viejas cuitas, pensamientos de suma cero, la heteronomía intelectual. González se ha propuesto “decir cosas” envolviéndolas de una música celestial: a esta técnica sibilina hay quien la llama “canción caballo de Troya”.
El arsenal no es que se agote, pero la coherencia de un álbum exige reforzar las ideas –“Sheet”–, rebajar la tensión –“Pajarito”, cantada en castellano pensando en su hijo de 4 años–, subirla otra vez –“Losing Game”, que suena a unos Stone Roses unplugged con sutiles efectos drone– e incorporar nuevos aspectos –la violencia de género en las apenas dos frases latinas de “Ay querida”–. “U / Rawls Slöja” parte de la miniatura instrumental “U” seguida de una idea del filósofo estadounidense John Rawls. “Slöja” significa “velo”, el “velo de ignorancia” que este pensador proponía para alcanzar la justicia social mediante la toma de decisiones imparciales. Un pensamiento liberal sensible al igualitarismo que González introduce en su repertorio lírico con inusitada valentía aunque el énfasis sea más general, de pensamiento crítico: preguntarse qué ideología hay tras una injusticia.
Vamos acabando. “Gymnasten”, también en sueco, nos hace pensar en la técnica vibrante y melódica de un Paul Simon vs. Bill Callahan, con el funesto relativismo moral en el punto de mira. “Just A Rock” remite con su título todavía más al bajito de Simon & Garfunkel, pero es el Drake percutante de los últimos días lo que resuena en esta crítica a los dogmatismos. El sueco al que se le entiende todo no deja títere con cabeza pero sabe interpretar en qué ambiente se mueve, y en los dos últimos cortes, “You & Me” y “Joy”, abre su corazón a ese futuro incierto –¿cuándo no lo ha sido?– y a quienes tiene junto a él. El púlpito moral de José González no es sombrío en su fricción consciente con la situación presente, sino optimista, tal vez un poco menos que en “Local Valley” (2021), y por eso compone todas estas canciones cálidas y maravillosas sobre lo que realmente importa, tal vez más que nunca. ∎