A simple vista, “Middle Of Nowhere” parece un disco de retorno a sus raíces tejanas y country para Kacey Musgraves, a la que últimamente habíamos visto flirtear seriamente con formas electrónicas o soft rock. Incluso la marca en la que aparece –el relanzado sello Lost Highway, clásico del country y el rock alternativo– afianza una resignificación roots. La instrumentación es más orgánica que en los aplaudidos “Golden Hour” (2018) y “star-crossed” (2021), e incluso más prístina que la de un disco con vocación terapéutica como “Deeper Well” (2024): elementos bien escogidos, dispuestos con precisión y dejando un aire que oxigena. La pedal steel (sobre todo, del veterano músico de sesión Paul Franklin) ejerce casi como mágica segunda voz a lo largo del metraje.
Temáticamente hablando, el álbum surge de un período de prolongada soltería para Musgraves, así que hay cuestiones de soledad e independencia, dos caras de una misma moneda. La artista ha admitido en nota de prensa cierta fascinación por “el concepto del espacio liminal, tanto geográfico como emocional”. Es decir, empezó a sentirse a gusto en ese “Middle Of Nowhere” al que hace referencia el título del álbum y del segundo single.
En el estribillo del primero, “Dry Spell”, juega con los dobles sentidos, pero también puede ser bastante clara: “No tengo las botas de nadie debajo de la cama”. Es un tema compuesto, como muchos otros del disco, con colaboradores de sus comienzos, compositores country (Luke Laird, Shane McAnally, Josh Osborne) que contribuyeron a los reveladores “Same Trailer Different Park” (2013) y “Pageant Material” (2015). Lo dicho, de vuelta a casa. Canta a dúo ya por tercera vez con Willie Nelson en la balada “Uncertain TX”. Pero también por primera con Miranda Lambert en “Horses And Divorces”, en la que estas antiguas enemigas (se pelearon por la canción “Mama’s Broken Heart”, cocompuesta por Musgraves y, según esta última, propuesta a Lambert sin su consentimiento) resuelven sus diferencias musicalmente cuales Charli XCX y Lorde en el mítico remix de “Girl, So Confusing”.
En contraste con la literatura algo new age de “Deeper Well”, las letras pueden ser bastante incisivas y divertidas. Evaluando su nueva situación en “Loneliest Girl”, Musgraves se marca versos como: “No tengo que navegar por el drama de nadie / No tengo que hacer como si me cayeron bien todos tus amigos o tu mamá / No tengo que cargar con tu trauma de infancia / Estoy contenta de ser la chica más sola del mundo”. La melancolía resignada se impone, por otro lado, en momentos como el autoengaño de “Back On The Wagon” (“Dices que la va a cagar, pero estamos tan enamorados / Que no hay manera de que eso vaya a suceder”) o la huida hacia ninguna parte de “Abilene” (“Salió a por cigarrillos, acabó en un autobús / Dirigido a algún lugar, no importa realmente hacia dónde”).
A simple vista, como decíamos, esto es un back to basics. Solo a simple vista (o en una escucha superficial): Musgraves no ha arrinconado del todo sus sueños (super)pop, como demuestran la groovy, contagiosa “I Believe In Ghosts”, fácilmente imaginable en “Golden Hour”; la country pero también disco “Rhinestoned”, o una “Mexico Honey” en la que vuelven las influencias R&B/hip hop. Más que un disco de regreso al origen, “Middle Of Nowhere” parece un disco de cómputo, de repasar el camino recorrido y demostrar y depurar lo aprendido. ∎