Álbum

Ladytron

ParadisesNettwerk, 2026

Es fácil imaginar una historia alternativa en la que Ladytron se disuelven tras la marcha de su miembro fundador, teclista y compositor Reuben Wu, cada vez más centrado en su carrera como fotógrafo y artista visual en Estados Unidos. Pero, en lugar de eso, el grupo synthpop parece querer reafirmarse lanzando el disco más largo de su historia: 71 minutos, dieciséis canciones.

Leer sobre “Paradises” hacía la boca agua. “La motivación clave era la diversión”, ha dicho Daniel Hunt (sintetizadores, guitarras, voces) en la nota del anuncio. Él mismo lo define como el álbum disco de Ladytron, aquel en que sus influencias bailables saltan más claramente al oído. Su mezclador de siempre, Jim Abbiss, se ha atrevido a compararlo con el mayúsculo “Witching Hour” (2005) por la variedad de modos compositivos y arreglos.

Desde luego, el álbum empieza prometedor: “I Believe In You”, especie de introducción para una obra de estructura expansiva, es puro Ladytron (ese carismático tono monocorde de Helen Marnie) a la vez que un desvío intrigante, porque rara vez se han abrazado de esta manera al cuatro-por-cuatro. Más familiar, que no menos eficaz, resulta “In Blood”, con sus aires de los Depeche Mode más industriales. Pero el tema en que exhiben realmente clase y distinción es “Kingdom Undersea”, algo así como unos The Human League (esas hipnóticas armonías chico-chica) producidos por los Saint Etienne balearic de los noventa, que resurgen como referencia en la deliciosa “Sing”. Otras veces saltan a la pista con excusa electroclash (“I See Red”) o como guiados por la inspiración divina de Bobby Orlando (“A Death In London”).

Por desgracia, “Paradises” no es solo el disco más largo de Ladytron, sino también el que se hace más largo. Cada vez más en estos días de streaming, un nuevo álbum es como un volcado de contenido en el que se cuela lo que antaño habría quedado archivado. Sobre todo pasado el ecuador, empiezan a escasear los killers y desfilan los fillers, como “Metaphysica”, “Evergreen”, “We Wrote Our Names In The Dust” o “Solid Light”, canciones que merecían más revisiones y en las que la monotonía vocal tiene rastros de tedio; el completo opuesto del repertorio del citado “Witching Hour”, sobre todo de “International Dateline” o la últimamente revitalizada por el cine –sonaba en “Saltburn” (Emerald Fennell, 2023)– “Destroy Everything You Touch”.

Eso sí, Ladytron llevan ya ocho discos grabados y saben que lo importante es, sobre todo, empezar y acabar bien. Por eso dejan para el final “For A Life In London”, cinco minutos de pura melancolía sintética a los que no cabe objetar nada. “¿Por qué entregarte por completo? / ¿Por qué dejarlo todo? / ¿Por qué entregarte por completo / por una vida en Londres?”, cantan-hablan en una especie de corte perdido de Pet Shop Boys. Es la canción favorita de todo “Paradises” de Helen Marnie y la que, según ha explicado Hunt, sirvió como catalizador para el resto del álbum. Ojalá también lo sea para el siguiente, ojalá más conciso. ∎

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