Álbum

Love, Burns

Pavement Drawings Spinout Nuggets-Jigsaw-Calico Cat, 2026

Según la Organización Mundial de la Salud, unas 359 millones de personas en el mundo conviven con un trastorno de ansiedad (datos de 2021, que acabo de buscar). No hacía falta una estadística para sospecharlo, basta con encender la tele o consultar el móvil cada mañana. Pero ahí está el dato. Y, quizá por eso, “Pavement Drawings” llega en el momento adecuado.

Phil Sutton lleva toda una vida escribiendo canciones. Primero con Comet Gain, después con Pale Lights y ahora bajo el nombre de Love, Burns. Su tercer álbum bajo ese seudónimo no parece tener ninguna intención de redescubrir la rueda ni convertirse en el disco del milenio. Y, de hecho, hace algo bastante más difícil: transmitir tranquilidad, incluso un cierto optimismo, desde el primer acorde.

Da la impresión de que Sutton ha tomado la decisión más punk (o contracultural) posible en 2026: no tener prisa alguna, no dejarse contagiar por eso que llaman vorágine. Este es uno de esos discos que deberían venderse en farmacias, con la ventaja añadida de que no necesita receta médica. En un botiquín ideal estaría al lado de Belle And Sebastian, Prefab Sprout, Josh Rouse o Robert Forster, tanto en solitario como con The Go-Betweens. Love, Burns forma parte de un grupo de artistas que entendieron antes que nadie que una buena melodía puede bajar más pulsaciones que una infusión de tila (y tiene mejor sabor, ya me perdonarán los aficionados a las hierbas).

En “Pavement Drawings” no hay fuegos artificiales. Lo que sí hay, en cambio, es una producción exquisita. Un órgano que aparece casi de forma omnipresente sin llegar a invadir nunca las canciones, guitarras que brillan sin deslumbrar, unos coros preciosos y melodías que parecen capaces de detener el tiempo. “You Have To Be Sad” marca el camino y el tono desde el primer segundo, “One More Night In The Park” es probablemente el momento más redondo del disco y “When You Were Young” confirma que Sutton sigue teniendo un talento especial para escribir canciones que parecen sencillas... hasta que un día te sorprendes tarareandolas sin darte cuenta. Todo ello sostenido por un equilibrio nada fácil entre la melancolía, la calma y el consuelo que, más que impresionarte, busca hacerte la mejor de las compañías.

En el repertorio también se cuelan nuevas versiones de “Dear Carol” y “Drawn Together”, que Sutton publicó en un sencillo en julio de 2025 y que son como rencontrarte con viejos amigos a los que les han subido el sueldo y visten mejor que nunca.

Quizá el único “pero” sea que, con Love, Burns, Sutton parece sentirse demasiado cómodo en ese estado de placidez continuo. El sonido es tan uniforme que el álbum corre el riesgo de sonar monótono por momentos. Aunque también es verdad que resulta un poco contradictorio reprocharle eso a un disco cuya principal virtud consiste, precisamente, en no alterar nunca el pulso.

El álbum termina con una versión de “Emily’s House”, de Linda Smith, una compositora demasiado desconocida incluso para muchos aficionados al indie pop. Y uno solo puede desear que ojalá no ocurra lo mismo con Love, Burns y este “Pavement Drawings” sea, para mucha gente, la puerta de entrada al maravilloso mundo de Phil Sutton.

Antes decía que solo tenía un “pero”. Mentía: hay otra cosa que le discutiría a Sutton. En la nota de prensa define “Pavement Drawings” como “un disco para la primavera”. No estoy de acuerdo. La ansiedad, por desgracia, no entiende de estaciones. Por suerte, este disco tampoco. ∎

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