EP

No.006

001 › AFSC, 2026

Cuando Qiu iba al instituto tenía un zǎoliàn (que es como se llama en China al noviazgo adolescente) y, como cualquier quinceañera, se pasaba notas en clase para hablar de ello con sus amigas. Un día, una profesora las interceptó y las dejó a la vista de todos. A partir de entonces escribió en un idioma inventado por ella: se toma una palabra en pinyin y en cada sílaba se manda la consonante inicial al final, con el número del tono en medio, de modo que huan1 pasa a ser “uan1h” y ying2, “ing2y”. Con los años, Qiu acabó produciendo música, y aquel código bautiza ahora todos los temas de “001”, el primer EP de No.006. El single que lo adelantó en agosto, “003”, contenía una pieza titulada “uan1h.ing2y.uang1g.in2l”, que descifrada dice “huānyíng guānglín”, “bienvenido”, lo que sueltan los dependientes cuando uno entra en una tienda.

No.006 es un dúo formado por Huang Hanqiu, que escribe las letras, produce y lleva el timón del proyecto, y una cantante que firma como Evo. Hanqiu trabaja también en arte contemporáneo, y la primera canción de No.006, “Give Me a Call”, es de hace ocho años. Después el proyecto se quedó parado, volvió a arrancar hace uno, y “001” estaba terminado desde hacía seis meses cuando salió. Este último año lo han pasado yendo y viniendo entre Chongqing y Chengdu, y ahora Hanqiu se muda a Nueva York. El dúo seguirá funcionando igual, a distancia y por internet.

Los títulos de su EP, todos en código, siguen teniendo ese toque infantil que la llevó a inventarse su propio idioma. Descifrado, el tracklist de “001” dice así: “u1ch.ing2m.ao4y.en4ch.ao3z” es “chūmíng yào chèn zǎo”, “hay que hacerse famoso pronto”, una frase de la escritora Eileen Chang de 1944. “ai4.ing2q.ang4r.en2r.ang4s.i1sh.i3l.i4zh” es “àiqíng ràng rén sàngshī lǐzhì”, “el amor te hace perder la razón”. “uang1zh.iao3d” es “zhuāng diǎo”, un argot malsonante en mandarín para “hacerse el chulo”. “i3zh.ong4t.ao4y” es “zhǐtòngyào”, “analgésicos”. “e1k.ue2x.ia1j” es “científico”. Y “ian2x.e3zh.o2m.i4sh” es “xiánzhě móshì”, “modo sabio”, la expresión de internet proveniente del japonés para la calma lúcida que llega después del orgasmo. Cuatro de esos títulos suenan a cosas que un adolescente escucha de boca de los mayores; los otros dos son lo que los chavales se dicen entre ellos y jamás delante de un profesor. “Dance”, una canción suya escrita cuando todo el mundo le decía a Hanqiu cómo tenía que vivir, en vez de maldecir a esa gente les da las gracias, y después pone esa voz del revés.

Con las cosas rebobinadas, un mandarín chopeado y remezclado, y una estructura musical heredada del hyperpop y el glitch-pop, la música de No.006 nace con el objetivo de ser incomprendida. Su sonido, en cambio, parte del club pero tira hacia el pop: UK garage, downtempo hipnótico y blog house, con reminiscencias al electro que se hacía en 2007 (Justice, Boys Noize) y que ha vuelto estos años. Las voces llegan troceadas; en el segundo track se cuelan maullidos de gato y en varios de ellos los versos se cortan a mitad, como bedroom pop editado hasta quedar en sílabas sueltas. Su propuesta la emparienta con la australiana Ninajirachi, que en “I Love My Computer” (2025) recupera el electro house y el complextro de hace quince años, o con el sueco Oli XL, que en “Lick the Lens - Pt. 1” (2025) hace canciones con UK garage hecho añicos, aunque aquí todo suena en miniatura: una nota doblada bajo el pupitre que, al abrirla, lleva bombo y hi-hat. Escrito, además, bajo los estándares del aceleracionismo musical contemporáneo y en el triángulo de las ciudades más hipertecnológicas del mundo.

Pese a los tintes exotizantes que se le quieran dar al proyecto, No.006 no es una rara avis: Chengdu y Chonqing cuentan con una extensa escena electrónica. Pekín tuvo su momento electro con el dance punk de Queen Sea Big Shark (2005), y el hyperpop llegó en 2015, cuando A.G. Cook, fundador de PC Music, grabó dos temas con la estrella Chris Lee y empezó a pinchar por el país. Gao Jiafeng lo vio pinchar en 2017 y cruzó aquello con bubblegum asiático; en 2021 llevó “Useless Cuteness” al concurso “Strawberry Man”, donde Zhang Yadong, productor de Faye Wong, le dijo que era un alienígena. Chengdu, mientras, pasa por ser la capital de la electrónica china, con clubes como TAG, refugio queer desde 2014. De tantos viajes que han hecho todos los sonidos que toman prestados, el dúo también tiene una canción sobre ir de avión en avión con todo su mundo metido en una maleta, y se ha vuelto literal: Hanqiu se muda a Nueva York y No.006 seguirá por internet. Otra forma de pasarse notas bajo el pupitre, pero ahora el pupitre es Soundcloud. ∎

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