“Love In The Time Of Lexapro” es un título tan genial y tan Oneohtrix Point Never que el EP merecía ser una delirante obra conceptual en torno a los antidepresivos y cómo las grandes compañías farmacéuticas nos están entumeciendo, aunque por desgracia no es nada de eso. Perdemos una prometedora idea y ganamos un maxi algo glorificado con ocasionales destellos de brillantez.
El tema titular, un habitual de su gira “Myriad”, abre con neblina sintética y unas texturas acuáticas que, junto con la portada del maxi, remiten a su material más ambient y al videojuego más ídem de la historia, “Ecco The Dolphin”, de Mega Drive. La distancia que separaba a OPN y Boards Of Canada nunca había sido tan corta. Un maestro en esto de la electrónica contemplativa, Ryuichi Sakamoto, devuelve el favor a Lopatin remezclando el último track de “Age Of” (2018), “Last Known Image Of A Song”. Parece como si en cualquier momento pudiesen aparecer las voces de Rick Deckard y Rachael en su primer encuentro en Tyrell Corporation. Además de muy Vangelis, el tema desmonta la calidez melódica y la organicidad del original en un experimento maquinal y frío. Necesitamos más material de ellos.
“Thank God I’m A Country Girl” demuestra que el EP no es mucho más que una colección de rarezas, descartes y experimentos. Es simple, corta y repetitiva, con un piano procesado que busca la belleza devastadora de Tim Hecker, pero que finalmente no suscita ninguna emoción concreta. El último track, una versión de “Babylon” a cargo de Alex G, es todo lo desconcertante que sugiere la unión de dos artistas tan opuestos. El icono indie rock refuerza la influencia country-folk latente en algunos tramos de “Age Of” durante dos minutos de guitarra acústica y divagaciones llenas de hastío existencial hacia la modernidad. La ausencia de Lopatin es dolorosa, pero el neoyorquino despide el EP prendiendo fuego a una sección de cuerda. ∎