Álbum

Ora Cogan

Hard Hearted WomanSacred Bones-Popstock!, 2026

“Honey” es la canción que abre “Hard Hearted Woman” aunando pop californiano –Lee Hazlewood–, folk –Laurel Canyon– o psicodelia –ese violín con reverb que utilizaban Spacemen 3 en su fase intermedia– con una forma de cantar you’re a hard-hearted woman” que rescata el feminismo existencial de Dory Previn. Las referencias podrían ser otras pero es innegable que esta artista puede transformar el dolor en un arte que más que entretener quiere hipnotizarte y que bajes la guardia. Como la arpegiada “The Smoke”, entre JJ Cale, el Nick Drake de “Cello Song” y las texturas sintetizadas de una Marissa Nadler girando alrededor de las dualidades humanas, ridículas y bellas, decepcionantes y malvadas, pero inasequibles al desaliento cuando se trata de volver a querer. Con todo lo que sucede es inevitable además pensar en la guerra.

La nota de prensa califica la música de Oran Cogan de ritualista, alquímica e instintiva. Algo que suscribimos sin lugar a dudas pero añadiendo lo complicado que es hacer las cosas así sin resultar gótica en el sentido más tópico. En “Believe In The Devil” no hay rastros metafísicos sino que refiere una realidad, ya sea personal o general, lo que es difícil distinguir, que no deja de apelarte. “Love You Better” rebaja la tensión echando mano de las siempre socorridas texturas country, mientras que “River Rise” aporta lirismo con unos arreglos de cuerda que hacen volar la imaginación pensando inevitablemente en los agrestes paisajes de la Columbia Británica, la zona más occidental de Canadá, donde vive Cogan, elemento en ella recurrente.

Están bien pero no son los temas musicalmente más interesantes de un disco que realmente coge vuelo cuando recurre a su vertiente más experimental, la que muestra también “Division” cuando Cogan electrifica y sintetiza su sonido entre notas de violín brumoso y un bajo que podría ser de Simon Gallup pero pertenece a Nancy Pittet. Es un corte largo y atmosférico escogido como single en lugar de la todavía más potente “Bury Me”, donde la nutrida banda en acción suena a Echo & The Bunnymen en la época de “Heaven Up Here” (1981): Descansar en el crepúsculo bajo un verde esmeralda y el peso infinito de sueños preciosos.

Además de contener un puñado de cortes con garra que no se desvanecen en la memoria del oyente, lo cual ya es mucho decir, la sensación que deja el nuevo disco de la artista canadiense, seguramente el mejor de una carrera de vocación esotérica que dio comienzo en 2007, es haber intentado diversificar la paleta de colores sobre el lienzo habitual de folk-rock psicodélico con delicados tonos country y especialmente en las texturas jazzísticas de sus dos cortes más originales: “Limits” y la gema preciosa “Too Late”, un corte déjà vu –estamos pensando en “(You Make Me Feel Like) A Natural Woman” cantada por una Carole King ruralizada– que Cogan reserva para cerrar este muy apreciable “Hard Hearted Woman”. ∎

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